teleperra
¿deberían ganaderos dejar pastar su ganado en tierras públicas y luego exigir tanto la ayuda del gobierno como el apoyo de la opinión pública para matar a animales silvestres nativos que compiten con su ganado no-nativo?

lobos, caballos y ganaderos de tierras públicas « perros

EEUU [¿Deberían caballos salvajes y lobos ser sacrificados a beneficio de los ganaderos que operan en tierras públicas? En Chile se vive una situación similar en el sur, donde los ganaderos que explotan tierras públicas buscan exterminar a perros y guanacos, entre otras especies.]

La desvocalización es mutilación

[Pero la Asociación Médico-Veterinaria de Estados Unidos no se entera.]

[Alicia Graef] Por alguna razón, la Asociación Médico-Veterinaria de Estados Unidos (AVMA, por sus siglas en inglés) ha apoyado la operación quirúrgica para desvocalizar a perros y gatos para silenciarlos y la junta directiva está a punto de votar, esta semana, para perpetuar esta cruel política.

La desvocalización implica una intervención quirúrgica que no es menor y con un alto riesgo de complicaciones que utiliza sea una aproximación oral, o una laringotomía, que en lo esencial consiste en cortar o remover las cuerdas vocales de un animal –un polémico procedimiento que muchos veterinarios se niegan a realizar.

“El corte del tejido blando en la parte de atrás de la garganta es la cosa más dolorosa que existe. [sigue leyendo]

Quiénes son los asilvestrados

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[lísperguer] En las últimas semanas se ha debatido intensamente sobre el borrador de un decreto del Ministerio de Agricultura que busca justificar el exterminio de los perros asilvestrados en zonas rurales por considerarlos una amenaza para los intereses de los ganaderos y para la conservación de otros “recursos naturales”. Pero la verdad es que el borrador de marras no se encuentra disponible en ninguna parte. En la página web del ministerio, las búsquedas son inútiles. Todo lo que sabemos son informaciones que han sido filtradas a la prensa aparentemente por los funcionarios mismos. Pese a ello, y ante la justificada desconfianza que provocan las iniciativas de los funcionarios de Agricultura cuando se trata de la ganadería, los animalistas ya se han echado a la calle para protestar contra el decreto que autorizaría la caza indiscriminada de los llamados perros asilvestrados desde Coquimbo hasta el extremo sur de Chile.

El diario Austral de Osorno es quizá la fuente más detallada sobre el tema. En su edición online del 29 de diciembre confirma las intenciones del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de incluir a los perros asilvestrados en la lista de especies dañinas para poder cazarlos. Se justifica en la defensa de los intereses de los ganaderos, los que sufrirían grandes pérdidas (en realidad, 45 millones de pesos) por los ataques de estos perros contra su ganado. Según el SAG, al año los perros asilvestrados causarían la muerte de nada menos que 57 mil ovinos. Esta cifra extravagante es la que entrega el propio SAG, que tiene un obvio interés en justificar la matanza de perros. Sólo por razones epistemológicas, estas cifras deben ser interpretadas con extrema cautela, pues no provienen de investigaciones independientes. 

El decreto se encontraría en estos momentos siendo estudiado por Contraloría para determinar si se ajusta a derecho. Según el SAG, el decreto podría adquirir fuerza de ley pese a que no sea aprobado por el Congreso, porque sólo se trata de una modificación de la ley existente. Este argumento es dudoso y es lamentable que los funcionarios quieran eludir el debate público sobre el asunto. Para un tema tan importante y tan crítico en la conciencia nacional como la caza indiscriminada y permanente de una o más especies en función de los intereses de un grupo reducido de personas (los ganaderos) ciertamente tratar de evitar el debate y proceder por decreto daría una pésima señal a la ciudadanía, que es la que finalmente es responsable de que existan leyes que consideran el sacrificio de animales domésticos sanos (entre ellos los perros) como un delito grave. La ciudadanía debe hacer todo lo posible para impedir que los funcionarios se salgan con la suya e impongan su voluntad contra la opinión mayoritaria de los chilenos y las leyes de protección animal.

Pese al aire de seriedad con que se expresan los funcionarios del SAG, es evidente que no tiene demasiados argumentos y que sus bases metodológicas son extremadamente frágiles. No existen ni cifras ni estudios sobre la población de perros asilvestrados en las zonas rurales chilenas. Los estudios existentes han sido realizados por el propio SAG y no son, por tanto, fiables ni en cuanto a sus conclusiones ni en cuanto a su metodología ni en cuanto a su profesionalismo. Hay una evidente inconsistencia entre las cifras manejadas: por ejemplo, afirmar que los perros matan a 57 mil ovinos al año y decir que en Osorno, para nombrar una región, este año los perros han dado muerte a trescientos animales, suena dudoso, para decirlo generosamente. Igualmente, si como dice el SAG, las provincias de Chiloé, Río Negro y Puyehue son las más afectadas por los ataques de perros contra el ganado, y este año ha habido solo treinta ataques, ¿cómo se llega a esa impresionante cifra de 57 mil ovinos muertos por jaurías? Aquí es evidente que los funcionarios del SAG no cuentan con la preparación profesional suficiente como para realizar este tipo de investigaciones. Igualmente la conclusión de que como ha habido más denuncias, debe haber más perros, no tiene ninguna justificación y es un absurdo epistemológico. He oído como explicación que el estado recompensa a los ganaderos por cada cabeza de ganado que declaren como perdida. Si esto es así, es evidente que la falta de fiscalización y/o la complicidad del estado con los ganaderos, permite que los ganaderos afecten pérdidas inexistentes e inflen maliciosamente las cifras. Las autoridades deben poner fin a estas prácticas corruptas. La clase política debe intervenir. Considerando estas inconsistencias, sería aconsejable que se postergase toda decisión hasta que se realicen estudios fiables sobre el tema para ofrecer soluciones efectivas y que se ciñan a la ley de protección animal.

Tampoco es seguro que, como pretende el SAG, los ganaderos y otros grupos rurales no vean en este decreto un cheque en blanco para matar indiscriminadamente y sólo busquen un más bien aséptico control de población. Ni es seguro que la defensa de los intereses de la clase ganadera sea lo único que mueve al SAG. En una reciente columna, el presidente de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco, Gastón Caminondo Vidal, ofrece una dramática y antojadiza descripción de la amenaza que representarían los perros libertos en el campo: “Recordemos que en el campo los niños caminan desde sus casas a la escuela, por caminos o senderos poco traficados, quienes con la inocencia propia de la edad, confían en estas mascotas y son presa fácil para animales agresivos. También mujeres cuando caminan largos trayectos al encuentro de locomoción, o los hombres mientras desarrollan sus faenas pueden ser testigos y sufrir ataques de perros vagos”. No se trata pues de la pérdida de ganado; a este peligro se agrega el de los ataques contra niños, contra mujeres e incluso contra hombres. Lo que el autor propone es simplemente el exterminio de los perros libertos o asilvestrados con el propósito de prevenir ataques futuros. La propuesta es ilegal, simplemente porque la legislación chilena prohíbe el sacrificio de animales domésticos sanos, entre los que se incluye a los perros en situación de calle, tanto en el campo como en la ciudad. El autor no ofrece ninguna cifra para sustentar su propuesta. Sólo ofrece comentarios histéricos e interesados.

Pepa García, en su blog Teleperra, propone que “los ataques de perros a grupos de otras especies se puede lograr implementando políticas de control de la natalidad e instalando sistemas adecuados de cercado y vigilancia de terrenos y otros métodos que desestimulen la aproximación de perros u otras especies a grupos o individuos en situación vulnerable”.
La Agrupación Amigos por los Animales de Osorno protestó contra los planes de matanza y pidió más informaciones sobre el decreto al SAG, que el organismo curiosamente se niega a entregar. Pero la opinión de su dirigente, María Teresa Pinochet, es muy sensata: la solución, dice, se debe encontrar en la esterilización y castración de los perros rurales y el mejoramiento de los cercados. Son soluciones evidentes. ¿Por qué no son mencionadas por el SAG? En realidad, intriga que los funcionarios no mencionen el cercado de los predios. Personas que viven en zonas rurales ganaderas en el sur de Chile me dijeron que las vallas que se siguen usando en los predios son las tradicionales de alambres (tendidos entre poste y poste) ideados para contener al ganado mayor, y no para impedir el ingreso de depredadores. Este sistema primitivo de vallado es totalmente insuficiente. ¿Será que los ganaderos no quieren gastar dinero en instalar sistemas modernos –incluyendo algunos de última tecnología que utilizan rayos láser? ¿Y por qué tampoco considera el SAG como solución la instalación de sistemas de vallado modernos, aparte de la esterilización y castración? Quizá los ganaderos exploten también tierras nacionales y no guarden su ganado en predios cercados, por lo que prefieren simplemente cazar a los perros antes que renunciar a la explotación de recursos nacionales que no debiesen estar autorizados a utilizar.

Los planes de exterminio del Ministerio de Agricultura coinciden con la propuesta para modificar actual y aberrante ley de protección animal, adelantada por un grupo de parlamentarios de izquierdas. Uno de los artículos que tienen en la mira es el 20, al que quisieran agregar la siguiente disposición: “El Estado deberá fomentar programas de control ético de la sobrepoblación canina y felina, teniendo como eje la esterilización y la educación de la tenencia responsable”. Esta propuesta se ajusta con la sensibilidad chilena actual, que busca proteger a los animales contra los maltratos, y respeta el espíritu de la ley de protección animal. El decreto que prepara el SAG busca todo lo contrario, niega el espíritu de la ley de protección animal y persigue el exterminio injustificado de los perros en situación de calle en zonas rurales. En realidad, aquí los únicos asilvestrados son los funcionarios del SAG.

Es de esperar que las autoridades tengan la sensatez suficiente como para rechazar estos planes criminales y respeten la palabra que empeñaron durante la campaña del presidente Sebastián Piñera, cuando el ex ministro Hinzpeter prometió que durante el gobierno de la coalición de derechas el mandatario no promulgaría ninguna ley que se apartase de la legislación (incluyendo la administrativa) actual que prohíbe el sacrificio arbitrario de animales domésticos, particularmente de perros, que en esta es considerado un delito grave.

Ojala que este debate sea también la ocasión para discutir el tema más amplio de la explotación animal. Reconociendo que los animales tienen derecho a la vida, el estado en realidad debiese iniciar estrategias para desincentivar el consumo de carne y productos de origen animal, impulsando proyectos para que los ganaderos se conviertan en productores agrícolas y la población disminuya su consumo (hoy inmoderado) de productos de origen animal para reducir la demanda, fomentando la alimentación sana (sin productos de origen animal) en escuelas y universidades públicas, en reparticiones oficiales como ministerios, y en cantinas militares y de las fuerzas de seguridad.
 

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Granjas ´ecológicas´- [el momento para el cese al fuego]
 

afiche jornada de adopción y última llamada a rescatistas on Flickr.

lisperguer:

imageAyer publicaba La Nación un artículo con recomendaciones para los que compraran o recibieran mascotas como regalo de Navidad. Para el pervertido que todavía cree que es legítimo comprar una mascota (que es, recuérdese, un cachorro separado forzosamente de su madre para generar ganancias…

No se puede aglutinar a los animalistas si no se termina con la estigmatización del veganismo

[Pepa García] Si ustedes dicen estar de acuerdo con que el carnivorismo es animalismo, pues entonces mejor empiecen exponiendo qué No es animalismo… Si ustedes empiezan incluyendo a los promotores del maltrato en el movimiento animalista, quisiera saber a qué acuerdos pueden llegar con quienes defienden a los animales… Hace falta un debate interno, una reflexión sincera; hace falta valor. Quienes necesitan atención e inclusión son los animales, sobre lo que hay que reflexionar en primer lugar, es sobre los derechos de los animales, sobre los principios que unen a los animalistas, sobre qué es lo que queremos y lo que no queremos. Desgraciadamente este debate es eludido sistemáticamente por quienes pretenden erigirse como aglutinadores de los animalistas, por quienes buscan el poder político en primer lugar. El animalismo, los animalistas, se aglutinarán, como en toda causa seria, antes o después, en torno a principios claramente definidos. El animalismo pasa por el respeto a la vida de los animales (cierto?). Por ese debate hay que empezar, no se puede eludir. No se puede empezar traicionando a quienes supuestamente defendemos; no importa este o aquel grupo, tú o ella no importan, y no debe ser el foco de la conversación. Hay que empezar por el *principio*. Si ustedes me dicen que hay que evitar el debate y la reflexión, que hay que incluir a los aliados de los ganaderos, están definiendo un movimiento en que los defensores de los animales, los defensores del derecho a la vida no tienen lugar. Uno de los trabajos que hay que hacer para empezar es terminar con mitos y falsedades dentro del movimiento. No se puede seguir pretendiendo que la defensa de la ganadería es animalismo, por un lado, y no se puede seguir estigmatizando desde el mismo movimiento a quienes defienden el derecho a la vida de los animales. Es como planteárselo al revés, no les parece? Se dice por ejemplo que la base moral del animalismo, por definición, que es el veganismo (no matar ni maltratar en ningún grado a otros) sería una postura inoperante y fanática y extremista. Sin embargo no son más que prejuicios insostenibles, y también mal intencionados de parte de quienes los promueven (precisamente los aliados de los ganaderos, de los explotadores, nota bene). Puede haber veganos fanáticos, pero el veganismo no lo es, las bases morales del veganismo no lo son (la compasión, la justicia, el respeto al resto de criaturas no son fanatismo); el veganismo (que a mi me gusta llamar animalismo, en parte por las malas connotaciones interesadas que los enemigos de la defensa animal han establecido sobre el término, para marginalizarlo) presenta proyectos y programas que son sencillamente realistas, sensatos, viables… Por ejemplo, el veganismo (- el animalismo claramente definido -) no propone políticamente la imposición de la dieta vegana a la ciudadanía, o no propone la prohibición de los mataderos: el veganismo propone el estudio y la información a la ciudadanía sobre los ciclos naturales/culturales de los animales llamados de granja (y de todos aquellos animales usados), propone la información a la ciudadanía sobre los efectos de la industria ganadera en dichos ciclos; puede proponer también el estudio e información de los efectos de la ganadería en el planeta, el estudio e información de los efectos del consumo de ingredientes de origen animal en el organismo humano… propone un debate sobre nuestra relación con las otras criaturas, nuestro efecto en el planeta. Y sobre esa base informada es que el ciudadano, la sociedad puede decidir si quiere seguir o no manteniendo la cultura del matadero. Porque el veganismo es información, es educación. Esas son sus armas. Pretender por tanto que la defensa sin reservas de los animales es extremismo es cuando menos ignorancia, y muchas veces mal intencionada, pues quienes promueven esta idea, quienes estigmatizan la defensa del derecho a la vida de los animales son precisamente quienes quieren hacer y mantener alianzas con los ganaderos, quienes promueven la permanencia de la explotación y sacrificio; son aquellos a quienes conviene mantener en la ignorancia a la gente. Es un prejuicio del que hay que deshacerse, pues su consecuencia - su objetivo - es poner al frente del movimiento a los ganaderos, a los maltratadores.   

Por tanto, creo que el  mayor problema ahora mismo en el disperso movimiento animalista chileno y de muchas partes es la falta de interés en discutir honestamente ideas.

El escritor ignora que, según los estudios de etología de al menos desde fines del siglo diecinueve, los mamíferos todos tenemos personalidades e historias personales únicas, que, igual que como ocurre en el mundo humano, los animales pueden ser pacíficos o agresivos y que lo que finalmente hagan lo hacen por motivos igual de atendibles que si fuesen humanos. Todos los mamíferos tenemos cultura –vale decir, un acopio de prácticas convenidas que se aprenden- y formamos sociedades –es decir, formamos estructuras jerárquicas, con personas comunes y autoridades- y por la misma razón podemos cambiar nuestras ideas y conductas y adoptar otras.

Planean retirar 40 perros al día. Refugio temporal; destino adopción. Además atención veterinaria gratuita dos veces por semana. Jornadas de adopción todos ls viernes. Refugio abierto todos los días. Suena muy bien.

lisperguer:

[…] 

Este último y aberrante caso de maltrato animal –el dueño de la avícola que abandonó no solo a sus aves, sino además al perro guardián encadenado- debe obligarnos a renovar nuestros esfuerzos para crear conciencia e insistir ante los legisladores para prohibir el encadenamiento de los perros, una práctica derechamente inhumana, y la no menos cruel explotación industrial de las aves. Todos debemos aprender a respetar a los animales, y a proteger su derecho a la integridad física y psíquica y a su dignidad. [Leer artículo]
Los animales como ciudadanos

[El debate y controversia están servidos]:


[Amado de Mérici] Se libra un intenso debate sobre temas como la domesticación, la explotación animal y la relación humano-animal, en el que participan enemigos de los animales de un lado y otro: los que quieren seguir comiéndolos para cultivar sus barrigas y desollándolos para hacer zapatos y abrigos, y los que los quieren exterminar para liberarlos de los maltratos humanos. Pero hay otras alternativas más humanas y razonables. [Seguir leyendo]

Veganismo no es nazismo

[Pepa García] Justificar la extinción de una especie mediante programas de exterminio es coherente con ideologías nazis, que consideran que algunas especies tienen más derecho que otras a existir. Para justificar esta consideración moral se parte de percepciones subjetivas, pero que se expresan en terminologías pertenecientes a sistemas racionales. Una ideología de corte nazi puede justificar la extinción de los perros, por ejemplo, sosteniendo que el humano usa a los perros, que los priva de libertad, que los mantienen para obtener beneficio, que son dependientes… que el hábitat actual del perro no es natural y que la cultura humana le es hostil. Es el sistema de valores vegano. Y como para el veganismo sería imperativo moral terminar con la situación de horror en que se encuentran los perros, terminar con la violencia a que se les somete; y dado que esa situación se habría dado por un proceso de domesticación humana, correspondería deshacer el entuerto y eliminarlos (de *nuestra* cultura).
No obstante, es discutible que la realidad sea esa: es discutible que los perros existan para nuestro beneficio, que sean esclavos, que no tengan libertad… que sean explotados: Hay otra percepción: que los perros son miembros de nuestra familia, que son considerados como hermanos, que mantienen con nosotros relaciones de reciprocidad, y que tienen derecho a ser tratados con justicia en este hábitat, que también es suyo.
Y eso es el veganismo: el veganismo ve una relación de parentesco entre los individuos de todas las especies. Y esa percepción, esa conciencia íntima de parentesco, es lo que activa al movimiento (a los individuos que mantienen el movimiento), lo que nos guía en el reto de construir un mundo armónico. El veganismo es contrario a la destrucción; es esperanza e inclusión, proyecto, vida.

[Comentario en debate sobre veganismo y extinción de especies domesticadas]

Sobre extinción de especies domésticas

[Pepa García] Me parece cuestionable que sea necesariamente coherente con el veganismo la propuesta de exterminar determinadas especies. El candidato perro por ejemplo comparte con el humano el hábitat, y es así desde siempre (o quizá no), pero en definitiva no es pertinente el origen. La realidad es que las familias humanas hoy en día constan de miembros humanos y no humanos. Si bien conocemos épocas en que el perro básicamente quizá haya sido considerado meramente ´bestia´, de la que el humano lo que extrae es beneficio, me parece dudoso que hoy se pueda sostener. El perro ocupa un lugar en la organización humana que se iguala al de amigos o parientes. Y aunque también es cierto que el perro puede ´trabajar´ para el humano hoy, como es el caso de los perros lazarillos, por ejemplo, ese trabajo tiene un carácter de reciprocidad. Tanto perro como humano interactúan afectivamente (además de en otros sentidos: aparte de afecto el perro recibe alimento y cobijo, y sentimiento de pertenencia, pero este es un esquema en el que se mueven también los humanos entre sí -es patente en el caso de humanos con síndrome de down, por ejemplo).

No me parece pues que tenga realidad la afirmación de que el perro existe para beneficio del humano. Es una afirmación que deja fuera la dimensión afectiva, emocional, espiritual de las personas, humanas o no. Me hace violencia plantear el exterminio de parientes y amigos, solamente por el hecho de que pertenezcan a determinada especie.

[Comentario en debate sobre coherencia entre veganismo y exterminio de especies]

Rise From Your Tomb! Tim Burton’s Frankenweenie Remixed (por melodysheep)

Aspectos de la ordenanza canina de Quilpué


[Lísperguer] En estos días se promulgó la ordenanza canina de Quilpué (‘Tenencia responsable de animales domésticos en la comuna de Quilpué’) que regulará la tenencia de animales domésticos y otros (de producción, exóticos, fauna silvestre en peligro de extinción). La prensa no ha destacado otros aspectos interesantes desde un punto de vista animalista, sino las disposiciones más represivas. La nota en El Mercurio de Valparaíso, por ejemplo, destaca las multas que deberán pagar los dueños o cuidadores de perros que no recojan las fecas de sus animales en espacios públicos –en el caso eventual de que sean sorprendidos- o las restricciones a la tenencia de perros considerados de razas peligrosas, pero no menciona los numerosos aspectos verdaderamente positivos de la ordenanza. Aunque hay lagunas e incluso temas intocados que muchos hubiesen querido que se tratasen, esta ordenanza incluye una serie de disposiciones que son verdaderos avances para la temática que une el maltrato animal con la tenencia responsables de mascotas. Contiene la ordenanza una serie de formulaciones y propuestas que otros municipios deberían adoptar. [Sigue leyendo]