En otro aspecto es también evidente que toman mi presencia como una referencia, e incluso, sospecho, más que eso. En un par de ocasiones he visto a las madres dejar sus polluelos en los brazos de la parrilla, o en las ramas de un melocotonero que cae sobre uno de ellos. Eso me ha espantado y les he preguntado por qué dejan a los polluelos ahí, sabiendo que en casa vive la gata Punga, que suele merodear y preparar emboscadas por ahí. Ya ha matado a dos polluelos, y atacado a otro, que logramos rescatar vivo de su hocico. A veces pienso que los han dejado ahí para irse a dar una vuelta, precisamente porque saben que estoy yo ahí, y que en ese caso no me alejaré del lugar sino cuando ellas vuelvan, que es pues lo que ocurre. Vale decir, que me tienen de nana.
Debe haber un motivo atendible detrás de la conducta de las madres, puesto que vuelven a recogerles.
el alpiste y los pájaros - edmundo magaña
Los gorriones, los cometocino, los tiles y otras aves que bajan a comer el alpiste que les pongo en la mañana encima de la parrilla de cemento todos los días, ayer se sorprendieron y estuvieron un buen rato confundidos porque esta vez no les serví alpiste sino una mezcla de trigo, semillas de linaza y otras que no conozco, que compré en mi último viaje al pueblo. Bajaron y estuvieron mirándolo todo, picoteando, pero para nada convencidos, y al cabo de un rato se marcharon. Esto me extrañó mucho. Me asomé después de unas horas y, aunque era evidente que habían estado ahí, habían dejado gran parte de las pepas. Me acerqué nuevamente por la noche, y quedaba muy poco. En la mañana me acerqué con la misma mezcla del día anterior, pero con mucho más alpiste, y bajaron prácticamente enseguida. A los quince minutos no quedaba nada.
Aparentemente tuvieron que acostumbrarse, pues parecen muy habituados a mi alpiste. Me pregunto qué importancia tendrá mi ración en su dieta.
Hospital de pájaros gratuito. Existe desde 1928. En India. Lo llevan voluntarios. Jainistas: vegetarianos. Después de recuperarse dejan irse a las aves, llevándolas a la azotea, pero el 75% decide quedarse.