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Grupos de base y causa animalista

[La discusión del proyecto de ley sobre tenencia responsable en el Senado ha exacerbado la oposición entre grupos de base y organizaciones burocratizadas como las ONG. Pero hay muchos terrenos donde pueden colaborar y fortalecer así la causa de la defensa del derecho a la vida de los animales.]

[Claudio Lísperguer] En debates recientes en el movimiento animalista ha surgido lo que parece una creciente oposición entre ONGs y organizaciones ciudadanas. La oposición se ha exacerbado ahora porque en la discusión del actual proyecto de ley sobre tenencia responsable y responsabilidad civil que se discute en el Parlamento, la Comisión de Salud del Senado ha invitado persistentemente a funcionarias de ONGs,dejando de lado a los ciudadanos y organizaciones de base. 
No creo que haya mala fe en esta aparente exclusión, al menos no de parte de los senadores. Ciertamente las ONGs son más visibles, más ruidosas, más burocratizadas y más centralizadas que los grupos de base. Incluyen también habitualmente a profesionales. Actúan con relativa rapidez y ocupan rápidamente los espacios de donde se excluye, a veces por mala fe, a veces naturalmente (cuando los grupos de base no se dan a conocer y ni siquiera aparecen), a las bases. También, sociológicamente, están mucho más cerca de los senadores que los grupos de base.
Con ciudadanos y grupos de base me refiero a las innumerables asociaciones de barrios y comunas formadas habitualmente por mujeres que se ocupan de alimentar, cuidar y proteger a los perros de la calle y que también habitualmente gestionan, a lo largo de todo el país, decenas sino cientos de miles de pequeños refugios familiares. En estos refugios, normalmente de entre cinco a diez perros (aunque los hay de veinte y más, hasta de cien o más chuchos), se reúne a perros previamente en situación de calle (sea porque se perdieron o porque fueron abandonados). Los perros son alimentados, provistos de cuidados médico-sanitarios, esterilizados, desparasitados, vacunados, y, sobre todo, considerados y tratados como miembros de una familia humana. Estos refugios, y las madrinas y padrinos que los llevan (incluyendo a las que sólo trabajan con perros de la calle), no reciben ayuda oficial y viven en un permanente estado de zozobra. Los grupos ciudadanos son muy diversos. Algunos sólo de ocupan de esterilizar. Otros sólo aparecen en invierno. Muchos de estos grupos se inspiran en la filosofía de San Francisco de Asís y utilizan su nombre para denominarse. Siempre activos, se desarrollan en una casi total marginación del mundo oficial y manifiestan una declarada desconfianza hacia todo lo que provenga de ese mundo, especialmente de las autoridades y la clase política.
Aparentemente, como consecuencia de la influencia y agitación de las ONGs, los senadores parecen que han decidido proporcionar fondos a las ONGs, sin incluir en su generosidad ni a estos grupos ciudadanos y sin considerar ninguna de sus reivindicaciones más habituales. Quizá piensan que estos grupos ciudadanos van a seguir actuando, cuenten o no con apoyo oficial. Esta es una tremenda verdad. La ausencia de ayuda y de reconocimiento no les ha impedido actuar nunca, y no es probable que ocurra ahora. Estos grupos no se mueven por consideraciones políticas, ni de oportunidad, ni de empleo, ni nada. Son grupos fundamentalmente éticos.
No sé si estos grupos y su papel en el ámbito de la protección de las mascotas –las callejeras y otras- han sido estudiados alguna vez a fondo en todo el país. Pero no me cabe ninguna duda de que sin ellos en Chile tendríamos un macanudo problema con los perros de la calle. Cientos de miles de ellos, quizás millones, no están en la calle porque han sido adoptados por ciudadanos movidos por la piedad. Esta es la mayor fortaleza de estos grupos. Y pueden absorber a todavía más chuchos en situación de calle. Su efecto en sus comunidades no se limita a estas adopciones ni a su socorro de los perros que no pueden ser incorporados en esos refugios familiares. También esterilizan, procuran atención médica y enseñan a otros miembros de sus comunidades en lo que se llama habitualmente tenencia responsable.
Estos ciudadanos están en un permanente enfrentamiento con las autoridades locales, las que no escatiman esfuerzos por hacerles la vida imposible, en lugar de ayudarlos. Abundan los alcaldes que sacrifican ilegalmente a los perros de la calle (como el aborrecido alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría), y abundan las ordenanzas, con amenazas de multas, que prohíben alimentar a los perros de la calle, o construirles casetas para que sobrevivan los rigores de las temporadas frías. Son las autoridades, que se pretenden responsables, pero que matan y maltratan a las mascotas de la calle, las que entorpecen a estos admirables grupos de vecinas. Pero sus necesidades no son reconocidas, ni siquiera mencionadas.
¿Qué podrían los senadores hacer por estos grupos de base –en los que participan no apenas algunos profesionales, sino cientos de miles de personas? Muchas cosas. Por ejemplo, prohibir por ley esas ordenanzas brutas que amenazan con multas y prohíben alimentar o dar cobijo a los perros de la calle. Por ejemplo, destinar fondos para crear clínicas veterinarias de base sin fines de lucro. Por ejemplo, otorgar un subsidio a los refugios familiares. Por ejemplo, facilitar sus acciones cuando organizan campañas de adopción. Por ejemplo, proveerlos de medios para crear y fortalecer sus redes. Muchas cosas más.
Pero muchos sospechan que las ONGs ven la presencia de estos grupos como competidores por los recursos que las autoridades definen como escasos, o hacen escasos, creando innecesarios recelos y conflictos. Más que dinero, los grupos de base necesitan reconocimiento y una mayor integración a nivel municipal. Por esta razón, las organizaciones profesionales ignoran y silencian la labor de los grupos de base. En medio del bosque de funcionarias que compiten entre ellas y que han rodeado a los senadores, es muy difícil que los grupos de base se abran camino para explicar sus necesidades.
Sin embargo, creo que este conflicto puede ser superado con un poco de buena voluntad. Los grupos de base pueden hacer mucho para avanzar en una nueva relación humano-animal. Los refugios familiares pueden absorber a los chuchos perdidos. Pueden educar en sus comunidades. Pueden hacer muchas cosas más, incluso a nivel de la creación de pequeñas empresas asociadas al mundo de las mascotas. Lo que se entiende como el problema con las mascotas no tendrá solución si se ignora a estos grupos.
Pero hay algunas cosas que estos grupos ciudadanos no pueden hacer. Por ejemplo, crear clínicas veterinarias (obviamente sin fines de lucro). Por ejemplo, crear y financiar centros jurídicos para ofrecer asistencia en casos de maltrato animal. Por ejemplo, crear centros de estudio para contribuir con investigaciones profesionales serias a un mejor conocimiento de la realidad de las mascotas en muchos ámbitos (sólo para mencionar algunos temas: la realidad de los perros perdidos, por qué existe el abandono y cómo podemos atacar sus causas y no sólo sus síntomas, la calidad del alimentos comercial para mascotas y su efecto en la salud de nuestros chuchos y meninos, cómo funcionan los refugios familiares y cuántos hay en el país).
Es evidente que los grupos ciudadanos y ONGs pueden colaborar en muchos sentidos. Los refugios familiares en los barrios, los perros que todavía viven en situación de calle, seguirán necesitando cuidados médicos profesionales. En los numerosos litigios por maltrato animal en los municipios esos grupos y ciudadanos animalistas seguirán necesitando ayuda jurídica. Seguirán necesitando asesoría sobre la alimentación de los chuchos. Y seguirán necesitando a profesionales para estudiar la realidad de los chuchos e influir, si posible, en las autoridades municipales –para convencerles, por ejemplo, que prohibir que nuestras queridas viejas locas alimenten a las mascotas en la calle es una demostración de una intolerable inhumanidad. No es lo que la gente entiende por tenencia responsable.
Más por Francisco de Asís que por otra cosa, estos grupos rechazan el sacrificio de mascotas y se puede decir por ello que pertenecen al amplio movimiento Sacrificio Cero. En sus estrategias y planes, las iniciativas profesionales (como el canil de Ñuñoa y organizaciones como EDRA) y los grupos de ciudadanos son reconocidamente aliados: ambos implementan campañas permanentes de adopción como una solución permanente al problema de los perros en situación de calle y rechazan el sacrificio de perros asilados en caniles municipales. Estas dos organizaciones han implementado proyectos de un inmenso valor y en el curso de menos de dos años han logrado dar en adopción a miles de chuchos.
Algunas ONGs rechazan estos proyectos porque creen, pese a las evidencias, que no contribuyen a la solución del problema. Las mismas rechazan igualmente a los grupos de base, porque postulan que la solución sólo puede provenir de gremios profesionales (como los veterinarios). Este tipo de ONG (que son, derechamente, las asociadas a la WSPA o que han adoptado sus puntos de vista) son obviamente enemigas irreconciliables del movimiento animalista de base que acabo de describir, que son ellos mismos ya una gran parte de la solución que andamos buscando todos: las mascotas en situación de calle deben encontrar su camino hacia familias humanas adoptivas.
Pero con la mayoría de las ONGs las diferencias que menciono pueden ser superadas, porque son en gran parte artificiales (excepción hecha, por cierto, por las organizaciones burocratizadas o profesionales y semi-profesionales que ven al movimiento animalista de base como obstáculo para sus planes). Es necesario, y urgente que las ONGs que actúan de buena fe, pero que igualmente hasta el momento han preferido ignorar al movimiento ciudadano, dejen de bloquear su acceso a la Comisión de Salud y les permitan explicar su filosofía, sus necesidades, sus estrategias y sus planes.
[lísperguer]
[Foto viene del blog El Mundo de Ayer y Hoy.]

Lecturas recomendadas

Pepa García
La verdad sobre la WSPA 

Amado de Mérici
Qué hace la WSPA en Chile
 [Hay una versión abreviada.]

Claudio Lísperguer
Girardi y la declaración de la WSPA

De qué modo la WSPA es un obstáculo para el movimiento ciudadano, y el papel de las oenegés en el senado. Protección de perros.

El proyecto Ñuñoa es ejemplar (si bien perfectible), y no obstante no se expone en senado acerca de él, mientras que podría ser replicado en otras comunidades; incorporado en las estrategias que se definan en la ley. Las oenegés Proanimal y Cefu, y en general todas las organizaciones proteccionistas chilenas, repiten los supuestos (instrucciones) de la WSPA/OIE. La última capacitación fue el seminario sobre control de población canina organizado hace poco por el Servicio agrícola y ganadero y el ministerio de sanidad, al que invitaron a exponer a representantes de la WSPA. Las políticas que proponen se basan en la estrilización y la educación en la llamada tenencia responsable. Y todo planteado a un nivel de “política de Estado”. [Yo la verdad no entiendo bien cómo definen Estado. Las municipalidades son excluidas de su alcance, aunque las municipalidades son el Estado al nivel comunitario. Y es a ese nivel al que ocurren las cosas: los perros y los rescatistas donde viven es en barrios; existe ahí una infraestructura necesaria para las redes proteccionistas].

La WSPA no tiene un acercamiento proteccionista a pesar del nombre que se pone. La WSPA se opone por sistema a la creación de refugios, por ejemplo, lo cual implica que los perros seguirán en la calle; y ello según la WSPA hasta que la gente haya sido educada y sea responsable. Lo cierto es que entre tanto los perros –estos bebés de edad correspondiente según algunos a la de un humano de 2 años-  sufren toda inclemencia callejera (tormentas, patadas, hachazos, atropellos, envenenamiento, soledad, etc.).  Lo cierto también es que la gente sufre viéndolos en la calle, por lo que mantiene sus propios refugios: esa es la realidad; y que nadie les ha preguntado a estos miles de chilenos si están de acuerdo con que se legisle en contra o a favor de la creación de centros municipales de rescate, o si quizá desean que se les ayude en el mantenimiento de los suyos, y en general si están de acuerdo con que se regularice la situación. Nadie representa a estos chilenos en el senado.

Falacias
La WSPA dice que los refugios “institucionalizan el abandono” (que es como decir que los hospitales institucionalizan el caer enfermo). Así lo repiten las oenegés chilenas en el senado. Cabe preguntarse si con la creación de refugios las tasas de abandono serían más altas que hoy, en que los perros se abandonan en carreteras, descampados, frente a supermercados… También sostiene la WSPA y las oenegés en el senado que los refugios conducen a maltrato y muerte, y aquí cabe preguntarse si no sería buena idea abolir las plazas, pues es uno de los lugares que los alcaldes asesinos eligen para matar perros. Pero más sentido tiene preguntarse por las razones por las que los perros llegan a vivir a la calle. Contra los partos indeseados obviamente corresponde esterilizar; si los tutores abandonan por incapacidad para entenderse con los perros, la solución estaría en la asistencia etológica;  ante la muerte de los tutores, viajes ineludibles u otra de estas fuerzas mayores (que conducen a un tipo inevitable de abandono ante el cual la sociedad no puede conformarse con llamar irresponsables a los tutores y dejar al perro a su suerte en la calle; ciertamente si queremos adoptar un enfoque proteccionista),corresponde refugiarlos y buscarles hogar; los perros perdidos (según estudios en otros países y observaciones preliminares en Chile, la mayoría de los perros de la calle serían perdidos: corresponde entonces acá evitar por un lado que se pierdan y –para los ya perdidos- formular programas destinados a la reunificación familiar: medidas como cercado correcto de casas, implante de chips. Puedes trabajar con Carabineros por cuadrantes, por ejemplo, qué sé yo, y puedes precisamentre hacer uso de un refugio para ingresarlos hasta que los tutores pasen a buscarlos (esto pasa en Ñuñoa hoy, y al parecer en Las Condes: ¿alguien sabe qué pasa en esa comuna?). En otros países también se están formando comandos de búsqueda de perros perdidos haciendo uso también de precisamente perros adiestrados para ello… Y mil iniciativas más: plataformas de ciudadanos conectados por internet que reciben alertas en el mismo momento en que se pierde un perro en su zona… Etc
 La WSPA no reconoce en su categorización al perro perdido. Difícilmente podrá solucionar, pues, su enfoque la tragedia de estos perros y de sus papis. Y como dije, todo indica que la mayoría de los sintecho no son abandonados sino perdidos.
Y hay casos de verdaderos irresponsables, gente que incluso abandona a sus hijos biológicos. Sus perros sin embargo no merecen ser castigados con nuestra indiferencia, con la dureza y soledad de la calle. Hay que hacerse cargo. De ellos, de Cholito y Panchita, no de quienes nazcan en 10 años.
La actitud debiera en mi opinión –que baso en el trabajo de expertos que entregan soluciones como Winograd - ser otra: de comprensión, de asistencia, proteccionista (lo cual interesa a los perros, a los humanos preocupados por ellos, y además responde a las cuestiones de sanidad humana).  Díganme, por ejemplo, si no sería buena idea crear hospedajes (municipales?) donde la gente pueda dejar a sus perros cuando van de vacaciones. De ese modo la genteque abandona sus perros por ir de vacaciones no lo haría, y eso es lo que nos interesa a todos, se supone.

Otro mito es el de que existiría sobrepoblación canina; afirmación hecha a ciegas, pues no hay estudios en Chile sobre esto; sí en otros países, que contradicen el mito. Lógicamente, si crees que existe sobrepoblación no creerás posible encontrar hogares para los perros sin hogar; y no considerarás un pilar de cualquier política el trabajo serio en adopción; no creerás que el trabajo de los ciudadanos en ese sentido tenga el peso que efectivamente tiene.
Uno de los expositores de la WSPA en el seminario del SAG dice que en algunos países la gente “aún” (supuestamente por ser países “subdesarrollados”) no acepta el sacrificio de los perros que no pueden ser adoptados, y que por ello no queda otra que dejarlos en la calle (y ahí desarrolla la WSPA la teoría de los nichos, exacerbándola). La WSPA prefiere el sacrificio, como deja claro en sus instructivos, “por razones de bienstar animal”, a que los perros se encuentren abarrotados y en malas condiciones en caniles u otras partes, único panorama queparecieran imaginar ( a pesar de que las evidencias contradicen estas visiones). El experto en proteccionismo Nathan Winograd en EEUU y otros países está dejando claro en la práctica que los presupuestos de la WSPA son falsos (también el proyecto Ñuñoa lo deja claro en Chile: los perros son adoptados, nadie los mata ni maltrata en el canil, sino todo lo contrario, y sobre la marcha la gente es educada). La WSPA, por cierto, forma parte de una coalición de organizaciones internacional, nominalmente proteccionistas  (HSUS,  RSCPA, y otras ganaderas) que en estos momentos libran una batalla a muerte con el movimiento ciudadano por un sacrificio cero de mascotas (el movimiento No Kill), movimiento imparable ya,  que lleva años demostrando que es un mito lo de la sobrepoblación: que no ´hay´ que matar perros, porque existen (buenos) hogares para ellos (sencillamente la demanda de perros es muchísimo más alta que la cantidad de perros sin hogar; de hecho es un gran negocio la compraventa de perros. Cada año hay 17 millones de gringos que buscan adquirir un perro; ingresan en refugios del orden de los 8 millones, matan la mitad y la otra mitad la dan en adopción. Por lo tanto estaríamos ante un problema de no saber ´vender´ los perros por parte de los refugios: no saben trabajar). Nota: la ecuación No Kill incluye una serie de programas y servicios –entre los cuales la esterilización barata o gratis, adopciones, rastreo de perdidos, asistencia médica, desarrollo de márketing, relaciones públicas, fomento de redes ciudadanas, etc.  - que si se implementan todos, automágicamente obtienes un resultado satisfactorio: ni muertes, ni caniles abarrotados, ni gastos ingentes de platas… La clave es la voluntad, un pilar es el compromiso de quienes gestionen, y el uso y reconocimiento del esfuerzo/compasión de los voluntarios.
 Esta alianza de seudoprotectoras  a la que pertenece la WSPA (Icam), no tiene las claves para el manejo exitoso y ético de un sistema de control depoblación: matan en EEUU del orden de los 4 o 5 millones de perros al año. A pesar de ello los miembros de la coalición, WSPA entre ellos, se autodenominan expertos internacionales en la materia: algo que no se basa en hechos ciertamente. Anécdota: la sede de la WSPA para Latinoamérica está en Bogotá, ciudad donde el sistema proteccionista está roto por completo: una furgoneta recorre las calles, atrapa perros y los mata). Las seudoprotectoras gringas convirtieron el sistema de refugios en una cadena de mataderos. Y no quieren soltar la papa (cobran jugosos sueldos por ingresar perros, mantenerlos unas horas, e inyectarlos letalmente). La presión del movimiento ciudadano No Kill tiene como motor un elemento ético, y que por cierto no podrías dejar de considerar  si quieres que funcione el plan: es la compasión. Los engranajes burocráticos no funcionan con elementos místicos. Estas seudoprotectoras ven peligrar su existencia: la ciudadanía se ha dado cuenta, y está demostrándolo en las comunidades en que está en sus manos la gestión de políticas de protección, que el problema no es de sobrepoblación, no es de irresponsabilidad de la gente (-irresponsbailidad que obligaría presuntamente a las sudoprotectoras a matar dizque a pesar suyo a los perros -), sino de mala gestión por parte de estas seudoprotectoras.
Detractores del modelo de refugios, que exponen en senado chileno, me han dicho que si el proyecto Ñuñoa funciona es por el tremendo esfuerzo que metieron las voluntarias, no por el modelo; pero es que precisamente el modelo de Ñuñoa, como el modelo también ciudadano No Kill considera el trabajo del voluntariado como uno de sus pilares… Es como si la ideología WSPA considerase que hay que automatizar el trabajo, como en una fábrica de chorizos. No es así, según demuestran las experiencias exitosas. Imagino por otro lado que esta dinámica durará no eternamente, sino mientras se estabiliza la población. Hay otros factores, como el de la legalidad de la compraventa de perros, que pone la zancadilla a cualquier gestión, pues además de que des-educa, contribuye a aumentar la cantidad de huérfanos al pedo, dejando de lado lo inmoral de poner a una mamífera a parir para que un humano lucre.

Papel fundamental de la ciudadanía
El planteamiento de la WSPA no atiende, pues, (convenientemente) al papel de los ciudadanos en todo esto. No les da entrada. Lo de política de Estado sospecho que implica entre otras cosas la definición de instancias no ciudadanas encargadas de definir e implementar los planes. No sería en este modelo un pilar la fuerza del voluntariado. Sin embargo, los casos exitosos de gestión de población de perros en todo el mundo dejan claro que es imprescindible fomentar el voluntariado, y entregar responsabilidades a la gente para que funcione un plan. Se reportan modelos exitoso en todo el planeta, desde EEUU a Holanda, España, Argentina… independientemente de su nivel de desarrollo económico o sus peculiaridades culturales (aunque la WSPA sostiene lo de que a los países ´subdesarrollados´ no se les puede pedir políticas decentes hasta no alcanzar cierto nivel cultural). Puras patrañas y chupadas de dedo, esa es la verdad, que a la vista está.


Y el otro punto que tienen en común los casos exitosos es que se trata de proyectos cuyas estrategias se definen a un nivel local, comunitario; no se trata de “políticas de estado”. Y es lógico, por lo que dije: no es a un nivel abstracto al que existen los perros y la gente, sino en sus barrios, en redes, entre servicios de bomberos que bajan a los gatos de los árboles, servicios de Carabineros quizá que ayudan a reunir perros perdidos con sus amos, redes de vecinos que se arremangan para aportar en una jornada de adopciones, o para ofrecer su hogar a cachorros recién paridos, márketing en prensa y tele locales; integración en la sociedad local según ideen los ciudadanos.
[Si hace falta, se puede plantear la reforma de las munis; pero al parecer se aprobaron este año unas leyes muy favorables a organizaciones de voluntraios y otros proyectos de base que podrían usarse. Una cosa sí debiera quedar claro, creo, y es que hay que darle poder a la gente: para dirigir las gestiones, para fiscalizar…]
Igual el Estado debiera invertir en campañas nacionales, claro.

Paralelamente a como en EEUU las megaseudoprotectoras impiden el avance del movimiento ciudadanoNo Kill, con la misma batería de argumentos (irresponsabilidad de la gente, en lugar de reconocimiento de su valor) en Chile las oenegés adoctrinadas por la WSPA asesoran a los senadores en la redacción de leyes en las que no dejan espacio a los proyectos (exitosos) ciudadanos.
Aún nadie invita al senado a representantes del proyecto Ñuñoa. El movimiento ciudadano va por un lado, y las oenegés por otro. El otro día escuché a un entusiamado grupo de rescatistas por la posibilidad de que la muni de las Condes reabriese un canil que cerró hace tiempo. Entusiasmadas por que además existía la posibilidad de que la gestión cayera en sus manos. Todo quedó en nada, desgraciadamente. Es solo un ejemplo de qué desean quienes bregan a diario con los perros. No me cabe duda de que los ciudadanos en todo el país finalmente emularán en sus comunidades proyectos como el de Ñuñoa [y lo perfeccionarán y adaptarán], lo pedirán a sus alcaldes, presionarán para ello. Tampoco me cabe duda de que modelos como el del Equipo Edra se impondrán (es otra actualización del mismo concepto). Lo lamentable es que los legisladores no estén al tanto ya de esto porque las oenegés que exponen en el senado no les hablan de ello. De representatividad no se puede hablar.

Nota: espero no sonar hostil con las oenegés. Quiero ser clara, y para nada desagradecida. Las oenegés tienen un papel importante y hay mucho espacio para que trabajen hombro con hombro con la ciudadanía. Hay que darse cuenta sólo. Cefu surge justo cuando se la necesitaba, hace un inmenso trabajo, imprescindible. Pero ahora somos cientos de miles de personas conscientes, el movimiento creció, y se necesitan otras vías de participación también. En cuanto a Cocas, debe abandonar la WSPA (como hicieron muchas organizaciones miembro argentinas el año pasado cuando se enteraron de qué es la WSPA). La WSPA es una organización que trabaja en contra de los animales, no sólo perpetuando consciente y activamente la explotación de los de granja (les oyes gritar? Yo sí). Además la WSPA, como intenté dejar claro en este texto, maneja conceptos inoperantes y falsos (y cuando les dejan, asesinos) en temas de control canino, destinados pareciera a formar y fortalecer una casta de burócratas, que legislan y ´educan´ por ti, para nada interesados en la protección de los perros de la calle en primer lugar; y muy interesados en gobernarnos a todos, usurpando el espacio que corresponde a la ciudadanía.