teleperra
El matarife como sacerdote

[Amado de Mérici] Un grupo de ateos llama a mofarse de los católicos organizando asados y provocando ruidos para entorpecer su recogimiento. Al mismo tiempo, protestan que son discriminados.]

Ayer informaba La Nación sobre el llamado del Congreso de Ateísmo a mofarse de las tradiciones católicas relacionadas con la prohibición de comer carne el Viernes Santo, organizando un asado. 
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Necesidad de legislar sobre la obediencia funcionaria - Matanzas San Joaquín

Comentario de Mérici en post Despedido por Denunciar Matanzas:



Un tema crucial es la situación del funcionario que denunció estos crímenes. El reglamento municipal hace posible que denuncie un acto ilícito cometido o que vayan a cometer sus superiores, pero debe obedecer si se le ordena por segunda vez –es decir, aunque la orden implique la comisión de un delito. El Código Penal, en su artículo 251, también obliga a obedecer al funcionario, so pena de despido. Todo esto pese a que el mismo Código Penal obliga a los ciudadanos chilenos a regirse por la ley, y la Constitución al presidente y otras autoridades a “guardar y hacer guardar las leyes”, cosa que en estos casos aberrantes obviamente no está ocurriendo. Acá, ante los crímenes cometidos por autoridades (edilicias en este caso), el estado o el gobierno hace la vista gorda, aunque su deber constitucional sea precisamente hacer respetar las leyes. Esta situación de abandono de sus deberes de parte de las más altas autoridades políticas deja a la población en una terrible situación de indefensión frente a autoridades aberrantes que, como el alcalde Echeverría, de San Joaquín, no retroceden ante el crimen y, al contrario, se jactan de los que comete. Algunos ciudadanos han alertado que el alcalde continúa con su política de sacrificios ilegales y que el jefe de servicios que obedecía sus órdenes, ha sido o será recontratado o se encuentra trabajando en una empresa privada asociada al alcalde.


El funcionario que denunció estas matanzas (que merece el elogio y apoyo de la ciudadanía) ha sido despedido acusado injustamente de haber participado en esos crímenes, mientras que la verdad es que era sólo el chofer de la camioneta que trasladaba a los ejecutores, que obedecían órdenes de su jefe de servicios, que a su vez obedecía órdenes del propio alcalde, que ha defendido siempre e incluso promovido u ofrecido públicamente el sacrificio ilegal de canes, desde la propia web de la municipalidad, sin que ninguna autoridad superior haya dicho nunca nada ni ningún fiscal se haya interesado en llevar a justicia a los autores de estos bárbaros crímenes.


En algún momento los funcionarios municipales deberán exigir el derecho a desobedecer órdenes clara o patentemente ilegales (como sacrificar a perros de la calle) sin por ello correr el riesgo de perder sus trabajos. Al contrario, los funcionarios debiesen estar obligados a denunciar ilícitos de sus superiores o colegas sin temer represalias de sus superiores.

El Denunciante

Esta es la fatídica historia de un funcionario municipal que tuvo la fuerza para denunciar las (ilegales) matanzas de perros a las que los directivos obligan a sus subordinados -so pena de despedirlos- en tantas municipalidades de Chile. Un hecho inédito, esta denuncia. Hasta que Luis Utreras grabara las imágenes espantosas de perros siendo inyectados con el veneno T61, metidos en bolsas de basura y depositados –aún vivos- en basureros de parques de San Joaquín (Santiago de Chile); hasta que Luis Utreras realizara la denuncia correspondiente, nadie pudo querellarse en Chile contra un alcalde. Luis nos lo ponía ahora todo en bandeja. Los animalistas al fin podrían entregar en tribunales pruebas y testimonios irrefutables de estos inmorales actos; serían aceptadas sus querellas. El alcalde sería juzgado, ejemplarmente; sentiría el peso de la ley, quizá siendo encarcelado los 3 años que se establece en ella. Y el resto de alcaldes observaría, acoquinado y aprendiendo –es de esperar- una lección. Y quizá fundásemos así una nueva era, en que el derecho a la vida de los perros es respetada…

Pero dije “fatídica”. Es una historia fatídica la de Luis. Los animalistas lo dejaron caer a plomo. Todo Chile se estremecía con las imágenes emitidas en televisión. Ante las cámaras, Patricia Cocas, presidenta de la oenegé Proanimal, prometía ayuda jurídica a nuestro denunciante; llegar a las últimas consecuencias.  No obstante, una vez sin cámaras “me aburrí de intentar contactarla”, dice Luis. “Jamás devolvió mis innumerables llamadas y sólo mi hermana, angustiada por mi situación, logró que le respondiera (-a diferencia del mío, su celular lo desconocía-) y recordarle su mediático compromiso. A su abogado, Villablanca, pese a mis esfuerzos, aún no tengo el placer de conocerlo”.

En este momento Luis corre el real riesgo de perder su trabajo, como ha oído que le ha ocurrido a todo funcionario que se ha atrevido a hacer lo que él ha hecho. El Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales establece que los funcionarios deben obedecer sin rechistar las órdenes de sus jefes, y no denunciar en ninguna circunstancia turbiedad alguna ocurrida en el municipio. Por miedo Luis vaciló en hacer la denuncia a finales de 2008 (fecha en que ocurren los hechos que denuncia). Pero a mediados de octubre de 2011 enviará finalmente los vídeos de las masacres a la tele: “No aguanté más tanta crueldad de parte de mis compañeros de trabajo, que seguían obedeciendo las órdenes del director, Luis Donoso Santana, director de Higiene y Medio Ambiente. Por causa de esas órdenes seguían muriendo perritos sanos a manos de estos funcionarios -don Dagoberto Maldonado, Juan Carlos Muñoz y Juan Carrasco Aguirre-, que se desempeñaban en esta dirección desde el año 1994… imagina la cantidad de animalitos que esta gente asesinó en todo este tiempo”.
En los últimos tres años el alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría, ha sido responsable del asesinato de 547 perros.
En represalia por su acción de denuncia, Luis está siendo tapado a cargos en la municipalidad. También es imputado de los verdugos. Estos tienen abogado, los directivos tienen abogado. Luis no tiene abogado. Todo muy paradójico.

Los abogados animalistas no se la pueden contra las munis
Luis, en desesperada necesidad de ayuda, toma contacto con Marcelo Mena, activo animalista desde el anonimato (que entre otras cosas gestiona un refugio de perros de los llamados potencialmente peligrosos), y que se ha desempeñado durante mucho tiempo como fiscal municipal precisamente. Marcelo está ayudando a Luis defenderse frente a los embates municipales, gracias a su tremendo conocimiento de este medio. Pero más allá, Luis no tiene gran esperanza: “
Sabemos que el famoso sumario esta arreglado y lo que haga o diga no servirá de nada. Echeverría, va a la reelección como alcalde y negará hasta el final, haberlo ordenado. Yo tengo claro lo que me va a pasar, y lo asumo por mi tranquilidad y la de mi familia. Ya logré mi sueño: que no se asesinen perritos por pedido de la dirigente vecinal o el amigo del amigo.”. [Hay quien asegura, no obstante, que las matanzas siguen.] “Lo importante es que ustedes como animalistas sigan en la batalla y no se den por vencidos hasta que se sepa toda la verdad y se aclare por ejemplo el tráfico de T-61 que efectuaban Dagoberto Maldonado y Juan Carlos Muñoz, producto tóxico que sólo puede adquirirse con receta veterinaria retenida. Ellos practicaban, en forma particular, eutanasias y también vendían T-61 a bajo precio, incluso a unas clínicas veterinarias”. 

Marcelo Mena ha puesto su experiencia a disposición de las oenegés animalistas –él no es abogado-, de modo de, en conjunto, poder asistir al denunciante: “Es un grave error suponer que cualquier abogado podrá obtener castigo para los responsables. […] Me sorprendió en el ejercicio de mi labor [como fiscal municipal], la escasez de juristas que manejan el tema, tal vez por constituir el Derecho Administrativo Municipal un capítulo tan específico, que profesionalmente no les resulta atractivo ahondar. El ámbito municipal es complejo, peculiar y bastante desconocido, por lo que se requiere experimentarlo para comprenderlo. Quizás por ello no se ha logrado que alcaldes que han incurrido en flagrantes bestialidades resulten sancionados”.

Aún nadie hace uso de su oferta de asesoría. Y a Marcelo le preocupa enormemente, pues ve cómo una y otra vez los alcaldes asesinos se ríen de los animalistas a la cara. “He estado averiguando las causas del fracaso de denuncias efectuadas a otros municipios y a primera vista todas siguen el mismo patrón: errores de procedimiento”.
Urge capacitar a los abogados animalistas.

Documentos y responsables
Fue un día de enero de 2012 que Marcelo Mena llegó a las redes animalistas con más de 200 fojas de documentos. Entre otros, declaraciones de los implicados: el responsable máximo de los asesinatos, alcalde Echeverría; el director de Higiene, Luis Donoso; la jefa de Higiene, Fernanda Méndez; los verdugos que vimos en los vídeos inyectando el veneno. Los documentos permiten concluir que:

- desmintiendo sus declaraciones a los medios, tanto el alcalde como el concejo en pleno, y la propia Contraloría General de la República, estaban informados desde el 10 de Octubre del 2010 de la realización de exterminios masivos. Agrava el hecho que algunos de estos se realizaban engañosamente desde domicilios, asegurando a sus dueños que se trasladaría a sus mascotas a refugios;

- contradiciendo sus declaraciones a los medios de que ”No existe una política municipal de control de la población animal vía eutanasias [sic]”, la
ordenanza 2005 N° 5, promulgada por el alcalde Echeverría, y la página web del municipio (que después eliminaron), muestran lo contrario;

- las matanzas masivas cometidas violan la legalidad, particularmente al tratarse de animales sanos, e incluso con tutores; y que la Contraloría General de la República ha emitido reiterados dictámenes que así lo señalan;

- los exterminios los realizaban auxiliares carentes de la más mínima capacitación, en parques públicos, sin supervisión veterinaria, empleando T-61, tóxico peligroso, y en forma tan inapropiada y brutal que ocasionaban horribles sufrimientos a sus víctimas, transgrediendo el artículo 7 del Decreto Supremo N° 89 del 2002, del ministerio de salud, Reglamento de Prevención de la Rabia en el hombre y en los animales; toda vez que dicha facultad radica en la SEREMI de Salud y no en los municipios;

- de la documentación que se logró obtener se desprende que sólo en los últimos tres años se sacrificaron 547 perros, sin contar gatos;

- el T-61, prohibido internacionalmente, sólo es vendido bajo receta veterinaria retenida, y sólo puede ser aplicado endovenosamente por veterinarios, previa sedación. Sin embargo, es retirado primeramente desde la SEREMI, y posteriormente, en los últimos años, desde la clínica veterinaria de la Universidad Iberoamericana (en convenio con el municipio). No obstante, en ninguna de la entidades aludidas aparecen registros; 

- si se considera que para eliminar un perro de 10 kg se requieren 3 ml (el frasco contiene 50 ml) y se multiplica por la cantidad documentada de perros exterminados en los últimos 3 años (547), se deberían haber empleado 1.641 lt. Tal cantidad nos habla de un uso anual de 11 frascos a un valor comercial de $40.000 por unidad, es decir $ 440.000 anuales y $ 1.320.000 en tres años. El municipio y la universidad Iberoaméricana alegan inocencia por ”no existir registros”;  

- en junio de 2010, cuando se incorpora la veterinaria Fernanda Méndez, es informada de las matanzas, y no sólo no las impide, sino que participa al menos en una de ellas, en 2011;

- una simple lectura del
Estatuto Administrativo, Órganica Constitucional de Municipalidades y Orgánica de Bases para la Aministración del Estado permite comprobar que han sido flagrantemente violadas por parte de su alcalde, concejo en pleno, el director de Higiene y la jefa de Higiene, que ostenta además el título de médico veterinaria;

- lo anterior, como prescriben las leyes mencionadas, constituiría falta a la probidad y notable abandono de deberes, y de acreditarse, los involucrados en estos atroces actos contemplan sancion de destitución.

Crisis animalista
El remezón informativo que nos da Marcelo ha dejado también al descubierto la crisis del movimiento animalista. ¿Cómo podemos dejar tirada a una persona que está sacrificándose de este modo por nuestra causa; una persona que nos está proporcionando todo lo que necesitábamos para lograr que se haga ejemplarmente justicia de una vez? ¿Nos pide ayuda y le ofrecemos una promesa televisiva, falsa? No le ayudamos con un abogado, sino que además lo inculpamos! Para defenderse de la acusación del denunciante de haber incumplido con su palabra, Proanimal opta por desprestigiarlo, quitar valor a sus palabras, mentir y, en definitiva, adoptar la postura del alcalde, pues, al igual que este, Proanimal está esperando, según nos declaró, que se determine si el denunciante es un asesino o no, insinuando que Luis habría ocupado una posición de mando en las matanzas (sí, Luis Utreras, el que denunció las matanzas). O sea, que en teoría nuestro denunciante bien podría pasarse tres años en cana. A esperar, dice Proanimal, no a defenderlo.
[Proanimal dice haber presentado una querella por maltrato y crueldad contra quienes resulten responsables].

Y en el trasiego intrigante no puede darse cuenta Patricia Cocas de que si su causa fuera sincera no pretendería poner bajo mala luz a la persona que le proporciona justamente el principal elemento de prueba para su causa. ¿Nuestra causa?
¿A quién representa Proanimal?
Es comentado a alto volumen el hastío en las redes animalistas por el manejo protagonístico, personalizante y poco sincero que Patricia Cocas hace de la causa animalista. Como dice Luis: “
Creí en Proanimal y en ti, Patricia Cocas. Lo sucedido prueba que nos has utilizado, sólo para obtener prensa. Como municipales no nos asombraría verte pronto en algún importante cargo, pero  no volveremos a creerte”.

Los animalistas evidentemente necesitan organizarse.


Propuesta de proyecto de ley
Además de la ilegalidad que supone sacrifiar perros sanos, hay otros importantes aspectos a reclamar:

. Como señala
Lísperguer, constituye “un terrible escollo para la protección animal, […] que los funcionarios subalternos no puedan desobedecer órdenes de sus superiores so pena de sanciones y despido. […] Si no se reconoce a los funcionarios la posibilidad de negarse a ejecutar órdenes ilegales y denunciarlas a la policía o en tribunales, a través quizás de sus sindicatos, estas terribles ejecuciones seguirán ocurriendo. Se debería garantizar a los funcionarios denunciantes que no serán despedidos ni sufrirán merma alguna en sus condiciones laborales y que, al contrario, se perseguirá judicialmente a los superiores que den órdenes ilegales. Pero, al mismo tiempo, también debe sancionarse la obediencia de órdenes claramente ilegales. Hoy, el artículo 252 del Código Penal amenaza con inhabilitación perpetua ´al empleado público que se negare abiertamente a obedecer las órdenes de sus superiores´”.

. “Este caso debería convertirse en una oportunidad para exigir que se reforme la ley actual para
aumentar las penas por maltrato animal cuando este sea cometido por orden de alguna autoridad. Sería justo que los alcaldes hallados culpables del delito de maltrato animal sean condenados a la inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos y/o aumentar las multas y penas de prisión de tres a cinco años”. 

Mérici, por su parte, señala que “el mismo hecho de que un funcionario municipal o del estado sea obligado a participar en operaciones que violan la ley, so pena de despido, debería ser considerado como una violación del derecho a la integridad psíquica y moral de las personas”. Este mismo alegato se puede aplicar para el caso de los tutores, padrinos y madrinas que supieron de la espantosa e injustificada muerte de sus mascotas callejeras.

Los irresponsables, ¿quiénes son?
El mundo al revés: el denunciante de hechos tan atroces, apaleado por animalistas, verdugos y funcionarios asesinos; el alcalde se lava la imagen organizando este mes de enero -en el mismo parque donde se cometieron los salvajes actos- jornadas de “tenencia responsable”, ejercicio falso si no pasa por el reconocimiento de los delitos cometidos y su castigo.

El éxito dependerá de la coordinación entre animalistas y parlamentarios. Es el momento justo para marcar un antes y un después de las matanzas en Chile. Quizá la ley en discusión en este momento pueda acoger estas demandas animalistas.

Del estado debiésemos también esperar que colabore en la promulgación de una ley que permita que los funcionarios municipales desobedezcan y denuncien órdenes ilegales sin temor a perder sus empleos. En la actualidad, los funcionarios deben obedecer, incluso si las órdenes de superiores son evidentemente ilegales. Cambiar la ley y permitir la desobediencia y denuncia justificadas nos permitiría estar al tanto, desde dentro, de posibles abusos y delitos y fortalecería las labores de fiscalización.
Circo, tortura y animales exóticos

[Amado de Mérici] [En Estados Unidos discutirá el Congreso en estos días un proyecto de ley que muchos, pese a sus deficiencias, esperan que sea aprobado. Se trata del proyecto que prohíbe que los circos itinerantes trabajen con animales exóticos salvajes, como leones y elefantes. La Ley de Protección de Animales Exóticos Itinerantes no prohibirá que esos circos, que recorren las carreteras estadounidenses cincuenta semanas al año, trabajen con animales domésticos, pero es igualmente una gran decisión.]

Aparentemente la principal razón para la prohibición es la constatación de que el adiestramiento de esos animales incluye numerosos métodos de sometimiento que hoy consideramos derechamente tortura, “usando instrumentos como la picana, látigos, tubos de metal y patadas en la cabeza, y la destrucción sistemática y total de su espíritu”, según escribe Jay Kirk. Hoy los domadores utilizan igualmente la pistola eléctrica.
Es interesante el análisis de Kirk. Dice que los partidarios de los actos circenses con animales recurren siempre al argumento de que la prohibición dejará a muchos –entre ellos domadores y cuidadores- sin trabajo. Es lo mismo que temían cuando se prohibieron los espectáculos con personas deformes, como enanos, mujeres bigotudas, albinos, hombres con manos de seis dedos y similares. Sin embargo, el circo no desapareció. Agrega que, al contrario, con la prohibición de usar animales en el espectáculo podría aumentar el empleo para humanos. Con un poco de creatividad, sus dueños podrían contribuir a que el circo se refine como espectáculo.
El espectáculo con animales no solamente es un crimen en el sentido de que realizan esos actos sometidos por cotidianas y dolorosas torturas, físicas tanto como psicológicas, apartados de sus entornos naturales y exiliados de sus sociedades y culturas, sino además por la constatación de la terrible banalidad de su cautiverio. El espectáculo provoca desazón y el sentimiento tiene que ver “[…] con el conocimiento de que la única razón del sufrimiento de estos animales es que aprendan, admitámoslo, un conjunto bastante pobre de actos, especialmente cuando lo que realmente queremos ver es a los acróbatas y los trapecistas”.
Por las condiciones en que viven en cautiverio, el hacinamiento, el encierro prolongado, los dolorosos ensayos, los golpes, las descargas eléctricas, los latigazos, las cotidianas humillaciones llevan a muchos animales, especialmente a los elefantes, a la locura, y esos estallidos de rabia y violencia terminan a veces en terribles tragedias con víctimas humanas y animales. A veces matan a sus domadores. Pero aun, escribe Kirk, a veces también atacan a niños y transeúntes inocentes.
Suele compararse el circo con la cárcel, el manicomio, el campo de concentración y el zoológico. La comparación es pertinente. De hecho, era habitual que en los hospitales psiquiátricos de Inglaterra, y hasta entrado el siglo diecinueve, se obligase a los internos a realizar actos considerados artísticos para los visitantes (Henri Ellenberger, en Mérici). Aparte esto, el cautiverio, sea en zoológicos o en circos, deja terribles secuelas de deterioro emocional y mental en los animales, incluyendo la locura a la que se refiere Kirk. En las jaulas circenses, cuando no están en la pista, es frecuente ver a animales haciendo movimientos repetitivos durante horas, como mover la cabeza de un lado a otro, o caminando en círculos, o incluso, en un caso extremo, comiendo sus propios excrementos. Hasta hace poco, en muchos zoológicos del mundo los visitantes podían llevar un perro o un gato para alimentar a los leones, que los cuidadores arrojaban a las jaulas para que pudieran presenciar el atroz espectáculo.
Si el circo no se reforma radicalmente y termina con la explotación animal, debiese ser derechamente prohibido, aunque en la prohibición del uso de animales se puede encontrar la semilla del circo del futuro, sin esclavos animales y con nuevos números humanos –incluso con humanos disfrazados de animales, que sería de cualquier modo mucho más divertido. Como Kirk, también creo que la prohibición de los espectáculos con animales es, para los circos y los artistas circenses, quizá la mejor noticia que hayan oído en su historia, excepto quizás cuando les prohibieron la exhibición de seres humanos –gigantes, mujeres peludas, albinos, jorobados, y también, recordemos, indios y negros.

Lecturas recomendadas

Editorial de Los Angeles Times
Son elefantes, no payasos

Jay Kirk
Terminemos con el circo con animales

Amado de Mérici
-Contra el zoológico
-Entre el circo y el zoo

¿Qué hace la WSPA en Chile?
Contra el Zoológico

[Amado de Mérici] [El zoológico es una macabra e inútil institución, en todo similar a una cárcel o a un hospital psiquiátrico, donde los animales capturados pueden enloquecer de por vida. Urge su abolición.] Lee >

Falso Dilema

[Amado de Mérici] [Lucha por el bienestar animal no puede suplantar lucha por el fin de la explotación animal.]

Muchos confunden la causa por la abolición del consumo y utilización de animales con la causa que promueve el bienestar animal. Estas dos causas no deben confundirse. La primera quiere terminar con el cautiverio y la explotación animal y reconoce el valor intrínseco de la vida de los animales. La segunda sólo busca fomentar mejores condiciones de vida, especialmente para los animales de producción (es decir, destinados al sacrificio).  Los partidarios de la abolición no podrían oponerse a que los animales, en tanto dependan de los humanos, tengan mejores condiciones de vida. Pero los partidarios del bienestar no puedan apoyarles, porque no reconocen que la vida de los animales, como la humana, tenga valor intrínseco.

En estas dos posiciones hay una zona aparentemente turbia, que también se insinúa en la Declaración Universal de los Derechos del Animal de 1977, que reconoce el derecho a la vida de los animales, al mismo tiempo que prescribe que se trate bien a los animales de sacrificio. Como los humanos, según sus derechos definidos globalmente, también tienen los animales derecho a una vida sin dolor, sufrimiento, torturas, persecución o acoso, angustia, aislamiento forzado, tratos crueles, esclavitud, destrucción de sus familias o desaparición forzada. Este derecho a que se respete su naturaleza es un derecho anterior a toda circunstancia y se ha de respetar siempre, en todas partes, independientemente de las circunstancias específicas de los que sufren la violación de esos derechos.

¿Pongamos a los perros como ejemplo? A estos solemos encerrarlos en a) jaulas pequeñas y estrechas en las que apenas si pueden moverse, que todavía se pueden ver en algunas perreras e incluso clínicas y hoteles caninos; b) en jaulas grandes y espaciosas, tan altas como una habitación humana, con montículos de arena y cobertizos. ¿Es necesario considerar el destino de los animales encerrados para saber qué tipo de jaula utilizar para su encierro? El primer tipo de jaula es claramente atentatorio contra el derecho de los animales a vivir sin angustia ni aislamiento ni tratos crueles ni en condiciones de confinamiento extremo ni en ninguna circunstancia que implique privaciones innaturales (de sueño, de compañía, de alimento). Ningún perro debe vivir ahí nunca, sea su destino una familia adoptiva, la calle o su sacrificio. Igualmente, ningún prisionero humano debe ser sometido a tratos crueles e inhumanos, independientemente de quién sea, de los crímenes que haya cometido e independientemente de su condena, sea esta la muerte. Ningún cerdo, ninguna vaca deben ser ni confinados en condiciones de hacinamiento, ni torturados, ni sometidos a tratos crueles, sea o no su destino final la mesa de las familias carnívoras.

Es falso el dilema que plantean algunos entre la lucha por la abolición y la lucha por el bienestar animal. El objetivo animalista no es el mejoramiento de las condiciones de vida de los animales en cautiverio con el argumento de que en esta vida no podremos obtener nada mejor y que el mejoramiento de esas condiciones son de alguna manera fantasmagórica un paso hacia su liberación, pero obviamente el reconocimiento del derecho a la vida de los animales implica no solamente que no se piense en ellos como alimento o materia prima sino además que se rechace que, aun en cautiverio, se les someta a tratos crueles o violentos. Los veganos, los católicos, los budistas y otros muchos grupos humanos se opondrán siempre a que se inflija dolor o se torture a animales o humanos, independientemente de toda otra consideración.

Así que no se trata de dos estrategias divergentes con un mismo fin en mente. No se alcanzará el objetivo animalista de abolir la explotación animal mejorando las condiciones de vida de los animales criados para su sacrificio. Esa mejora no conduce a su liberación, sino únicamente al matadero. Pero ningún animal debe sufrir maltrato nunca, en ninguna parte, cualesquiera sean las circunstancias.
mérici

 

Caos moral, animalismo y comunicaciones en el siglo 21

Es desconcertante, cuando menos, que una organización que se dice de defensa de “todos” los animales, como Anima Naturalis, sin embargo nos pida que apoyemos a la organización Peta. En estos días Anima Naturalis publicó un post donde llama a apoyar la campaña de Peta en defensa de la vida de las focas en Canadá.

Oficiosamente la gente de Anima Naturalis ha dejado claro no estar interesados en el tema de las matanzas de animales a manos de Peta (2000 y pico al año). El hecho de que los animales los mate Peta supuestamente justificaría el crimen, pues Peta hace otras cosas buenas. Esa sería la lógica: Carta blanca para el asesinato, que tiene usté buen currículum.

Por otra parte matar no es matar cuando las víctimas son perros. No está en nuestro radio de acción, cachai? Esto es algo de los proteccionistas, de las viejas locas. Los animales de verdad, los de ONG, son los otros, con los que no tenemos contacto, a los que no conocemos. A esos no hay que matarlos. Estos perros en realidad son humanos, son un reflejo nuestro. Que se jodan, igual que sus amos. Desprecian el trabajo piadoso y tb profesional de mucha vieja loca, de mucha kiltra pitbull… Ellas no hacen nada por los derechos animales, ni siquiera saben definir sin trastabillar derecho a la vida. Muchas comen carne… cachai? Esa no es conciencia animalista. Lo nuestro es conciencia animalista y lucha por la liberación animal. De hecho se habla de nosotros en los medios. Mejor dicho, los medios son quienes nos dieron la etiqueta de organización de defensa de los derechos animales. Los perros si los matamos es porque ellos no saben cuidarlos.

Ahá. Quién es responsable del bienestar de los perros. Más bien debiéramos ser todos: autoridades y ciudadanos; organizaciones e individuos. Una organización que recibe millones de dólares al año para encargarse de defender los derechos de los animales no puede quedarse tranquila ante un sistema de “protección” animal roto, como es el sistema gringo. El mundo de las agencias de control animal y de las perreras está llevado por burócratas que no tienen ningún tipo de afinidad con el tema de los derechos animales. Son gente de otra época: son mataperros: la vida de los perros no tiene valor.

Sin embargo, Winograd y otros se han arremangado y se han puesto a trabajar, partiendo del imprescindible sentimiento de compasión para hacer cualquier cosa bien hecha en este sector de la industria moral. A partir de la conciencia de parentesco con los animales, ha puesto en marcha toda una máquina profesional hasta el más mínimo engranaje, y ha demostrado que es posible hacer algo (salvar la vida a los animales, nota bene).

Ha demostrado más: que si no lo haces es porque no quieres y que el dinero es secundario. Y queda claro que te conviertes en parte del problema, Peta. El acercamiento piadoso al cojonudo problema de los animales contempla la colaboración entre todas las partes interesadas. Y todos seríamos partes interesadas. Como organización animalista, como refugio, no le puedes echar la culpa a la gente: es problema de ustedes, arréglenlo ustedes. No. Lo que no hay que perder de vista es que lo único que nos mueve son los animales. Hay que actuar por encima de las interrelaciones humanas, por encima de sus rollos sociales. Los animales exigen que se encuentre la manera de arreglarles la estancia en el planeta. Y hay que hacerlo. Quedó atrás pretender que no hay nada que hacer. Quedó atrás asumir que esta es sencillamente nuestra cultura, la cultura terrícola. De lo que se trata es de  cambiar lo que está mal. La solución viene del corazón, afirman ideólogos animalistas como Francione, Mérici o Winograd. Hay que facilitar las vías para que la gente pueda expresar esa fuerza en favor de los animales. No los mates, por amor de dios. Qué muestra estás dando a la sociedad? Lucha por su vida. Da el paso. Es un clik. Si eres ong trabaja como gente, trabaja desde el corazón, trabaja con los animalistas reales, busca hogares, reune a perdidos con amos, fomenta las redes de hogares, las jornadas de adopción, la difusión de alto nivel, logra involucrar a concho al Estado en el proyecto. No seas parte del problema. Sé parte de la solución.

No puedes publicitar a una organización que no entiende que los perros son personas y los mata sin reparos. Peta practica y difunde la ideología de la muerte, de la desesperanza. Los animales no le importan (¿o debo decir ´los perros no le importan´?). Y Peta desprecia y combate a los animalistas reales. Peta no te representa: desoye tus ruegos de que adopten políticas humanitarias con los animales, trabaja en contra del desarrollo del movimiento animalista, del movimiento No Kill (sacrificio cero).

Las focas… ¿Es necesario que Peta sea intermediaria entre tú y la instancia a la que quieres hacer llegar tu queja? Es necesario publicitar a unos asesinos en el proceso de enviar un email al gobierno de Canadá? Necesario? ¿En interés de quién ha de aparecer el logo de Peta en algún sitio? ¿En interés de los animales? ¿De los perros?

La distinción desconcertante entre animales por un lado y perros/gatos[mascotas] por otro impide ver que una vez se declare el derecho a la vida de una especie no humana se hará imparable la declaración aplicada a cada vez más especies, según se especula en círculos animalistas hoy. Y son los rescatistas de perros, los ciudadanos piadosos, los que no piensan en primer lugar en si caben o no en los refugios, o en si embellecen o no las calles, quienes, con el ejemplo, se encargan de propiciar leyes en defensa de la vida a ultranza de estas personas. Son ellos quienes pueden prender una verdadera revolución. Ciertamente no van a ayudar en nada al avance en estrategias aquellos que no les reconocen el derecho a la vida. ¿Cómo luchar así por la vida de nadie?

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Sobre lo mismo:

http://perros.wordpress.com/2011/03/14/peta-fabrica-de-muerte/

http://teleperra.com/blog/2009/04/20/el-mito-de-la-sobrepoblacion/

http://teleperra.com/blog/2009/04/30/%C2%BFtienen-los-perros-derecho-a-vivir-o-no/

http://perros.wordpress.com/2010/09/29/peta-las-putas-neonazis/

http://teleperra.com/blog/2010/05/12/las-organizaciones-de-bienestar-animal-son-complices-en-la-explotacion/

http://teleperra.com/blog/2011/03/11/desmantelemos-el-paradigma-de-la-muerte/

http://perros.wordpress.com/2011/02/19/la-piedad-y-la-causa-animalista/

http://teleperra.com/blog/2010/02/08/%C2%BFque-significa-%C2%B4derechos-animales%C2%B4/

Como estrategia de sometimiento.

[La nueva columna de Amado de Mérici].

La tortura de animales, con o sin resultado de muerte, es un crimen que la sensibilidad contemporánea rechaza como un acto injustificado y aberrante. Aplicar tormentos a un ser inocente o irracional como forma de castigo o por diversión, sin esperar de ello ningún resultado sensible, excepto la morbosa observación del dolor y humillación que se inflige, es un delito que penalizan casi todos los códigos penales del mundo occidental.Sin embargo, muchas veces el maltrato animal ha formado parte de estrategias de sometimiento, tanto a nivel policial como social. […]

La exhibición de la muerte

“En estos días he estado buscando información sobre la historia de las carnicerías en Chile, y no he tenido ningún éxito. En la red no he encontrado nada sobre el tema aquí, aunque sí sobre la historia de las carnicerías en general. Me interesaba leer sobre la historia de las carnicerías en Chile, desde las peculiaridades de su origen hasta sus regímenes actuales en lo que se refiere a la reglamentación de la venta y la exhibición de sus productos, entre otras cosas. Me sorprende mucho que, aunque sí tenemos una reglamentación sanitaria, no existe nada, que yo sepa, en cuanto a la exhibición de sus productos”.

Sigue leyendo el artículo de Mérici: la exhibición de la muerte « perros

“Es evidente que la resistencia de los animalistas ha tocado algunas cuerdas sensibles en el gobierno y en los grupos que favorecen el exterminio. Lo demuestra la virulencia en la defensa de sus intenciones y en la intensidad con que enfrentan el asunto -en muchos foros animalistas están participando funcionarios del Minsal en horas de trabajo. Desde hace algunos años una y otra vez intentan funcionarios ligados al Minsal introducir en los proyectos de ley relevantes alguna cláusula que permita el exterminio de perros. Estos funcionarios se amparan en oscuros informes y declaraciones de profesionales cuyo nivel de formación es simplemente aberrante y en muchos casos también inexistente. Tratándose de funcionarios protegidos por políticos de gobierno, es muy difícil enfrentarlos”. Léelo todo.

En este informe de la comisión de salud del senado, que mañana será discutido, no sólo se propone matar a los perros de la calle, sino también venderlos. El gobierno ya había intentado encajar un proyecto (presentado en mayo de 2007) que contenía esta propuesta (se hablaba entonces de subasta). Con el trasiego legislativo de los últimos meses esa infame propuesta ´socialista´ quedó sepultada por otras leyes. Pero regresa por la ventana.
¿Quién va a comprar un perro en lugar de adoptarlo, si no es para usarlo como mercancía? Amado de Mérici habla con Juan Grau, de la directiva del ecocanil AnimalParaíso de Laguna Verde, sobre ello.

[…] pretende convertir a los perros en mercancía, permitiendo o autorizando por ley que los perros no rescatados sean vendidos en subasta pública con el evidente e implícito propósito de utilizarlos, o partes de sus cuerpos, en procesos industriales por empresarios poco escrupulosos o simplemente bárbaros”.