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El Denunciante

Esta es la fatídica historia de un funcionario municipal que tuvo la fuerza para denunciar las (ilegales) matanzas de perros a las que los directivos obligan a sus subordinados -so pena de despedirlos- en tantas municipalidades de Chile. Un hecho inédito, esta denuncia. Hasta que Luis Utreras grabara las imágenes espantosas de perros siendo inyectados con el veneno T61, metidos en bolsas de basura y depositados –aún vivos- en basureros de parques de San Joaquín (Santiago de Chile); hasta que Luis Utreras realizara la denuncia correspondiente, nadie pudo querellarse en Chile contra un alcalde. Luis nos lo ponía ahora todo en bandeja. Los animalistas al fin podrían entregar en tribunales pruebas y testimonios irrefutables de estos inmorales actos; serían aceptadas sus querellas. El alcalde sería juzgado, ejemplarmente; sentiría el peso de la ley, quizá siendo encarcelado los 3 años que se establece en ella. Y el resto de alcaldes observaría, acoquinado y aprendiendo –es de esperar- una lección. Y quizá fundásemos así una nueva era, en que el derecho a la vida de los perros es respetada…

Pero dije “fatídica”. Es una historia fatídica la de Luis. Los animalistas lo dejaron caer a plomo. Todo Chile se estremecía con las imágenes emitidas en televisión. Ante las cámaras, Patricia Cocas, presidenta de la oenegé Proanimal, prometía ayuda jurídica a nuestro denunciante; llegar a las últimas consecuencias.  No obstante, una vez sin cámaras “me aburrí de intentar contactarla”, dice Luis. “Jamás devolvió mis innumerables llamadas y sólo mi hermana, angustiada por mi situación, logró que le respondiera (-a diferencia del mío, su celular lo desconocía-) y recordarle su mediático compromiso. A su abogado, Villablanca, pese a mis esfuerzos, aún no tengo el placer de conocerlo”.

En este momento Luis corre el real riesgo de perder su trabajo, como ha oído que le ha ocurrido a todo funcionario que se ha atrevido a hacer lo que él ha hecho. El Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales establece que los funcionarios deben obedecer sin rechistar las órdenes de sus jefes, y no denunciar en ninguna circunstancia turbiedad alguna ocurrida en el municipio. Por miedo Luis vaciló en hacer la denuncia a finales de 2008 (fecha en que ocurren los hechos que denuncia). Pero a mediados de octubre de 2011 enviará finalmente los vídeos de las masacres a la tele: “No aguanté más tanta crueldad de parte de mis compañeros de trabajo, que seguían obedeciendo las órdenes del director, Luis Donoso Santana, director de Higiene y Medio Ambiente. Por causa de esas órdenes seguían muriendo perritos sanos a manos de estos funcionarios -don Dagoberto Maldonado, Juan Carlos Muñoz y Juan Carrasco Aguirre-, que se desempeñaban en esta dirección desde el año 1994… imagina la cantidad de animalitos que esta gente asesinó en todo este tiempo”.
En los últimos tres años el alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría, ha sido responsable del asesinato de 547 perros.
En represalia por su acción de denuncia, Luis está siendo tapado a cargos en la municipalidad. También es imputado de los verdugos. Estos tienen abogado, los directivos tienen abogado. Luis no tiene abogado. Todo muy paradójico.

Los abogados animalistas no se la pueden contra las munis
Luis, en desesperada necesidad de ayuda, toma contacto con Marcelo Mena, activo animalista desde el anonimato (que entre otras cosas gestiona un refugio de perros de los llamados potencialmente peligrosos), y que se ha desempeñado durante mucho tiempo como fiscal municipal precisamente. Marcelo está ayudando a Luis defenderse frente a los embates municipales, gracias a su tremendo conocimiento de este medio. Pero más allá, Luis no tiene gran esperanza: “
Sabemos que el famoso sumario esta arreglado y lo que haga o diga no servirá de nada. Echeverría, va a la reelección como alcalde y negará hasta el final, haberlo ordenado. Yo tengo claro lo que me va a pasar, y lo asumo por mi tranquilidad y la de mi familia. Ya logré mi sueño: que no se asesinen perritos por pedido de la dirigente vecinal o el amigo del amigo.”. [Hay quien asegura, no obstante, que las matanzas siguen.] “Lo importante es que ustedes como animalistas sigan en la batalla y no se den por vencidos hasta que se sepa toda la verdad y se aclare por ejemplo el tráfico de T-61 que efectuaban Dagoberto Maldonado y Juan Carlos Muñoz, producto tóxico que sólo puede adquirirse con receta veterinaria retenida. Ellos practicaban, en forma particular, eutanasias y también vendían T-61 a bajo precio, incluso a unas clínicas veterinarias”. 

Marcelo Mena ha puesto su experiencia a disposición de las oenegés animalistas –él no es abogado-, de modo de, en conjunto, poder asistir al denunciante: “Es un grave error suponer que cualquier abogado podrá obtener castigo para los responsables. […] Me sorprendió en el ejercicio de mi labor [como fiscal municipal], la escasez de juristas que manejan el tema, tal vez por constituir el Derecho Administrativo Municipal un capítulo tan específico, que profesionalmente no les resulta atractivo ahondar. El ámbito municipal es complejo, peculiar y bastante desconocido, por lo que se requiere experimentarlo para comprenderlo. Quizás por ello no se ha logrado que alcaldes que han incurrido en flagrantes bestialidades resulten sancionados”.

Aún nadie hace uso de su oferta de asesoría. Y a Marcelo le preocupa enormemente, pues ve cómo una y otra vez los alcaldes asesinos se ríen de los animalistas a la cara. “He estado averiguando las causas del fracaso de denuncias efectuadas a otros municipios y a primera vista todas siguen el mismo patrón: errores de procedimiento”.
Urge capacitar a los abogados animalistas.

Documentos y responsables
Fue un día de enero de 2012 que Marcelo Mena llegó a las redes animalistas con más de 200 fojas de documentos. Entre otros, declaraciones de los implicados: el responsable máximo de los asesinatos, alcalde Echeverría; el director de Higiene, Luis Donoso; la jefa de Higiene, Fernanda Méndez; los verdugos que vimos en los vídeos inyectando el veneno. Los documentos permiten concluir que:

- desmintiendo sus declaraciones a los medios, tanto el alcalde como el concejo en pleno, y la propia Contraloría General de la República, estaban informados desde el 10 de Octubre del 2010 de la realización de exterminios masivos. Agrava el hecho que algunos de estos se realizaban engañosamente desde domicilios, asegurando a sus dueños que se trasladaría a sus mascotas a refugios;

- contradiciendo sus declaraciones a los medios de que ”No existe una política municipal de control de la población animal vía eutanasias [sic]”, la
ordenanza 2005 N° 5, promulgada por el alcalde Echeverría, y la página web del municipio (que después eliminaron), muestran lo contrario;

- las matanzas masivas cometidas violan la legalidad, particularmente al tratarse de animales sanos, e incluso con tutores; y que la Contraloría General de la República ha emitido reiterados dictámenes que así lo señalan;

- los exterminios los realizaban auxiliares carentes de la más mínima capacitación, en parques públicos, sin supervisión veterinaria, empleando T-61, tóxico peligroso, y en forma tan inapropiada y brutal que ocasionaban horribles sufrimientos a sus víctimas, transgrediendo el artículo 7 del Decreto Supremo N° 89 del 2002, del ministerio de salud, Reglamento de Prevención de la Rabia en el hombre y en los animales; toda vez que dicha facultad radica en la SEREMI de Salud y no en los municipios;

- de la documentación que se logró obtener se desprende que sólo en los últimos tres años se sacrificaron 547 perros, sin contar gatos;

- el T-61, prohibido internacionalmente, sólo es vendido bajo receta veterinaria retenida, y sólo puede ser aplicado endovenosamente por veterinarios, previa sedación. Sin embargo, es retirado primeramente desde la SEREMI, y posteriormente, en los últimos años, desde la clínica veterinaria de la Universidad Iberoamericana (en convenio con el municipio). No obstante, en ninguna de la entidades aludidas aparecen registros; 

- si se considera que para eliminar un perro de 10 kg se requieren 3 ml (el frasco contiene 50 ml) y se multiplica por la cantidad documentada de perros exterminados en los últimos 3 años (547), se deberían haber empleado 1.641 lt. Tal cantidad nos habla de un uso anual de 11 frascos a un valor comercial de $40.000 por unidad, es decir $ 440.000 anuales y $ 1.320.000 en tres años. El municipio y la universidad Iberoaméricana alegan inocencia por ”no existir registros”;  

- en junio de 2010, cuando se incorpora la veterinaria Fernanda Méndez, es informada de las matanzas, y no sólo no las impide, sino que participa al menos en una de ellas, en 2011;

- una simple lectura del
Estatuto Administrativo, Órganica Constitucional de Municipalidades y Orgánica de Bases para la Aministración del Estado permite comprobar que han sido flagrantemente violadas por parte de su alcalde, concejo en pleno, el director de Higiene y la jefa de Higiene, que ostenta además el título de médico veterinaria;

- lo anterior, como prescriben las leyes mencionadas, constituiría falta a la probidad y notable abandono de deberes, y de acreditarse, los involucrados en estos atroces actos contemplan sancion de destitución.

Crisis animalista
El remezón informativo que nos da Marcelo ha dejado también al descubierto la crisis del movimiento animalista. ¿Cómo podemos dejar tirada a una persona que está sacrificándose de este modo por nuestra causa; una persona que nos está proporcionando todo lo que necesitábamos para lograr que se haga ejemplarmente justicia de una vez? ¿Nos pide ayuda y le ofrecemos una promesa televisiva, falsa? No le ayudamos con un abogado, sino que además lo inculpamos! Para defenderse de la acusación del denunciante de haber incumplido con su palabra, Proanimal opta por desprestigiarlo, quitar valor a sus palabras, mentir y, en definitiva, adoptar la postura del alcalde, pues, al igual que este, Proanimal está esperando, según nos declaró, que se determine si el denunciante es un asesino o no, insinuando que Luis habría ocupado una posición de mando en las matanzas (sí, Luis Utreras, el que denunció las matanzas). O sea, que en teoría nuestro denunciante bien podría pasarse tres años en cana. A esperar, dice Proanimal, no a defenderlo.
[Proanimal dice haber presentado una querella por maltrato y crueldad contra quienes resulten responsables].

Y en el trasiego intrigante no puede darse cuenta Patricia Cocas de que si su causa fuera sincera no pretendería poner bajo mala luz a la persona que le proporciona justamente el principal elemento de prueba para su causa. ¿Nuestra causa?
¿A quién representa Proanimal?
Es comentado a alto volumen el hastío en las redes animalistas por el manejo protagonístico, personalizante y poco sincero que Patricia Cocas hace de la causa animalista. Como dice Luis: “
Creí en Proanimal y en ti, Patricia Cocas. Lo sucedido prueba que nos has utilizado, sólo para obtener prensa. Como municipales no nos asombraría verte pronto en algún importante cargo, pero  no volveremos a creerte”.

Los animalistas evidentemente necesitan organizarse.


Propuesta de proyecto de ley
Además de la ilegalidad que supone sacrifiar perros sanos, hay otros importantes aspectos a reclamar:

. Como señala
Lísperguer, constituye “un terrible escollo para la protección animal, […] que los funcionarios subalternos no puedan desobedecer órdenes de sus superiores so pena de sanciones y despido. […] Si no se reconoce a los funcionarios la posibilidad de negarse a ejecutar órdenes ilegales y denunciarlas a la policía o en tribunales, a través quizás de sus sindicatos, estas terribles ejecuciones seguirán ocurriendo. Se debería garantizar a los funcionarios denunciantes que no serán despedidos ni sufrirán merma alguna en sus condiciones laborales y que, al contrario, se perseguirá judicialmente a los superiores que den órdenes ilegales. Pero, al mismo tiempo, también debe sancionarse la obediencia de órdenes claramente ilegales. Hoy, el artículo 252 del Código Penal amenaza con inhabilitación perpetua ´al empleado público que se negare abiertamente a obedecer las órdenes de sus superiores´”.

. “Este caso debería convertirse en una oportunidad para exigir que se reforme la ley actual para
aumentar las penas por maltrato animal cuando este sea cometido por orden de alguna autoridad. Sería justo que los alcaldes hallados culpables del delito de maltrato animal sean condenados a la inhabilitación perpetua para el ejercicio de cargos públicos y/o aumentar las multas y penas de prisión de tres a cinco años”. 

Mérici, por su parte, señala que “el mismo hecho de que un funcionario municipal o del estado sea obligado a participar en operaciones que violan la ley, so pena de despido, debería ser considerado como una violación del derecho a la integridad psíquica y moral de las personas”. Este mismo alegato se puede aplicar para el caso de los tutores, padrinos y madrinas que supieron de la espantosa e injustificada muerte de sus mascotas callejeras.

Los irresponsables, ¿quiénes son?
El mundo al revés: el denunciante de hechos tan atroces, apaleado por animalistas, verdugos y funcionarios asesinos; el alcalde se lava la imagen organizando este mes de enero -en el mismo parque donde se cometieron los salvajes actos- jornadas de “tenencia responsable”, ejercicio falso si no pasa por el reconocimiento de los delitos cometidos y su castigo.

El éxito dependerá de la coordinación entre animalistas y parlamentarios. Es el momento justo para marcar un antes y un después de las matanzas en Chile. Quizá la ley en discusión en este momento pueda acoger estas demandas animalistas.

Irracionalidad y movimiento animalista

[Claudio Lísperguer] [El absurdo afiche en que se convoca a manifestarse contra el proyecto de ley de tenencia responsable anuncia falsamente que el proyecto dispone el sacrificio de perros callejeros. Una muestra de la irracionalidad que se ha introducido en sectores del movimiento animalista.]

En el actual debate sobre la ley de tenencia responsable y responsabilidad civil algunos sectores del mundo animalista, incluyendo también a parte del bienestarismo, han asumido posiciones que son derechamente irracionales, y algunas de ellas también al borde de lo psicopatológico. []

Qué va a pasar con los chimpancés

[Reconocimiento del chimpancé como especie emparentada con los humanos podría remodelar la investigación de laboratorio. Cancelan subsidios de investigación con animales de laboratorio, incluyendo a los chimpancés. Pero especifican condiciones en que esas investigaciones pueden proseguir.] Lo leímos en The New York Times, y tradujimos: []

Quiénes son los irresponsables

[lísperguer] [Las autoridades suelen acusar a los ciudadanos de ser culpables de problemas imaginarios (como la sobrepoblación canina) y ofrecen soluciones derechamente criminales. ¿Qué entienden las municipalidades por tenencia responsable?]

El concepto tenencia responsable forma parte del mobiliario ideológicocon el que las autoridades, y algunos incautos, pretenden solucionar problemas de nuestra relación con las mascotas que nadie sabe a ciencia cierta en qué consisten exactamente. Por lo general, las autoridades exigen que los dueños de mascotas asuman las responsabilidades que conlleva la tenencia o propiedad. Para el Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente (SESMA) la tenencia responsable de mascotas es “el conjunto de obligaciones que adquiere una persona o familia cuando decide adoptar una mascota para asegurar el bienestar de los animales, de las personas y del entorno” y como el compromiso de satisfacer las necesidades básicas de la mascota en cuanto a su alimentación, espacio y entorno, limpieza y desinfección, cuidados sanitarios y cariño y respeto. Un dueño responsable, dice SESMA, no “abandona a su mascota [ni] permite que deambule libremente en la calle [ni] permite que se alimente de basura o desperdicios [ni] permite que se reproduzca descontroladamente”. Un dueño responsable “evita que su mascota pueda transformarse en un riesgo para la salud de la familia, vecinos, otros animales o el ambiente”.

Esta y otras definiciones circunscriben la responsabilidad del cuidado de las mascotas exclusivamente a sus dueños. Tal parece que las municipalidades, por ejemplo, por definición no podrían actuar nunca de manera irresponsable en cuanto al trato que dan  las mascotas en espacios públicos. La razón es más bien de burocracia lingüística: como estrictamente las municipalidades no son dueñas de mascotas mal podrían maltratarlas. Pero es evidente que las autoridades también deberían respetar las reglas pertinentes de la tenencia responsable, especialmente las que guardan relación con el maltrato.

Pese a la majadera insistencia de las autoridades de que los dueños de mascotas las tratan de manera irresponsable, los casos más escandalosos e inhumanos en cuanto al trato dado a las mascotas en situación de calle, por ejemplo, son precisamente las autoridades. Son los alcaldes los que mandan a sus subordinados a sacrificar clandestinamente a los chuchos de la calle, procurándoles muertes indignas y arbitrarias y dejando sus cadáveres a la vista de todo el mundo –a veces incluso en la puerta de templos y escuelas- como una suerte de escarmiento y enfermiza demostración de poder (por ejemplo, recuérdese la matanza de San Joaquín, ordenada ilegalmente por su alcalde, Sergio Echeverría).

Justamente este alcalde, que en realidad debería estar siendo procesado por esa y otras matanzas ordenadas por él (se dice que ha seguido enviando a sus funcionarios a matar perros), se ha propuesto organizar charlas de tenencia responsable para los vecinos de su comuna en una iniciativa que es bastante ridícula. Este alcalde es el peor ejemplo de tenencia responsable. ¿No llama la atención que un alcalde que no tiene ni el más mínimo respeto por la vida animal, que manda matar clandestinamente a los perros de la calle y que expone sus cadáveres al público o comete impunemente sus matanzas a la vista de todo el mundo, crea que puede dar lecciones de tenencia responsable a la comunidad? ¿No es él que debería seguir esos cursos, preferentemente en la cárcel donde esperamos que termine?

Con estas iniciativas lo que se pretende es culpar a la comunidad de la presencia de perros en la calle, que las autoridades tienden a definir de mala fe como perros abandonados, pese a la ausencia de investigaciones y pese a las evidencias de que en realidad la mayoría de ellos son perros perdidos, que no necesitan que se los mate sino que se los ayude a rencontrarse con sus familias humanas. Las personas que abandonan a sus mascotas son una ínfima minoría y es evidente que se trata de personas que saben que actúan mal o cometen un delito. Que lo cometan de todos modos se debe fundamentalmente a la liviandad de las penas, a que los jueces no toman en serio este delito y a las dificultades de demostrar la propiedad de un perro en un país donde no existe ni la obligatoriedad del registro canino ni una policía animal. Esas autoridades pues, muy al estilo nazi, pretenden castigar a toda la comunidad por los delitos de unos pocos y hacernos creer que la ciudadanía es la fuente de sus problemas.

Las autoridades suelen definir lo que llaman el problema con los perros de la calle subrayando temas como las fecas en los espacios públicos, elrompimiento de las bolsas de basura, el peligro para la salud pública, el imaginario peligro de la sarna, las peleas por la comida, los ataques contra los transeúntes, el aseo y ornato de las calles, etc. Sin embargo, para muchos ciudadanos, el mayor problema es la situación de precariedad de los perros en situación de calle, que vivan sin los cuidados y el calor de un hogar humano y para quienes la única o mejor solución es su adopción por alguna familia humana.

Por la misma razón, y para inducir soluciones erradas, y sin el menor fundamento, insisten las autoridades en describir a los perros en situación de calle como abandonados, negándose siquiera a considerar que las evidencias indican que la mayoría de ellos son simplemente perdidos. El énfasis en que se trata de perros abandonados tiene por propósito culpabilizar a la población y ofrecer soluciones autoritarias, entre las cuales el sacrificio, justificado por el mezquino razonamiento de que la comunidad no puede encargarse de la irresponsabilidad de otros. Si entendieran que se trata de perros perdidos, es evidente que las soluciones serían enteramente diferentes.

El hecho de que esos perros de la calle terminen en su gran mayoría adoptados en refugios familiares, y que otros, que no han podido ser adoptados, sean alimentados y cuidados en la calle por las madrinas de barrio -las viejas locas, las organizaciones de base, las agrupaciones franciscana- es una demostración formidable de que es escandalosamente injusto acusar a la ciudadanía de ser irresponsable. Irresponsables son las autoridades que creen que la solución es matar a los chuchos de la calle, o someterlos a otras violencias, en lugar de ayudar a esos grupos ciudadanos y atacar las causas del abandono, o buscar la manera de facilitar el rencuentro familiar.

Peor aun, estos cruzados de la tenencia responsable hacen todo lo posible por aniquilar el espíritu de piedad que anima a los ciudadanos y les incitan y quisieran obligarles a tratar a los animales de las maneras incluso criminalmente más irresponsables, prohibiendo so pena de multas que se los alimente o cuide en la calle, o que se les construya casetas para que sobrevivan las estaciones frías. Estas violencias se encuentran en numerosas ordenanzas en las que como si tal cosa se llama a los vecinos a dejar morir de hambre a los chuchos de la calle, o de enfermedad, o simplemente de abandono. Y estas son las mismas autoridades que dicen que hay que tratar a las mascotas con cariño y respeto.

En Chile hay decenas de miles de refugios caninos familiares con cientos de miles de chuchos adoptados que vivían previamente en la calle. Sin estos refugios, el problema de los perros en la calle sería inimaginable. Yo creo que hay pocos pueblos en el mundo donde se trate a los perros con más piedad y cariño que Chile, donde las amenazas de las autoridades, sobre todos de las edilicias, no han logrado nunca impedir ni frenar este movimiento ciudadano. Debido a la enorme presión ciudadana,ningún partido, ningún político, se atrevería hoy en día, salvo casos aberrantes (que los hay, como el senador Ruiz Esquide), a proponer abiertamente que los perros de la calle sean exterminados. La ciudadanía ha dejado en claro que no tolerará que se mate a las mascotas. Y decenas de miles de ciudadanos, en todas y cada una de las manzanas y calles del país, más responsables que todos los alcaldes y funcionarios y autoridades juntas, salen a calle todos los días del año sea a adoptar a los chuchos perdidos para cuidar de ellos en sus casas o alimentar y cuidar a los que no pueden ser absorbidos.

¿Tenencia responsable? Las autoridades tienen mucho que aprender.

[En la foto, funcionarios de la municipalidad de San Joaquín meten a una bolsa de plástico a un perro que acaban de matar por orden de su alcalde, Sergio Echeverría. El alcalde es responsable del sacrificio ilegal de decenas de perros. En ocasiones sus funcionarios han incluso entrado en casas particulares a sustraer perros para su ejecución.]

Grupos de base y causa animalista

[La discusión del proyecto de ley sobre tenencia responsable en el Senado ha exacerbado la oposición entre grupos de base y organizaciones burocratizadas como las ONG. Pero hay muchos terrenos donde pueden colaborar y fortalecer así la causa de la defensa del derecho a la vida de los animales.]

[Claudio Lísperguer] En debates recientes en el movimiento animalista ha surgido lo que parece una creciente oposición entre ONGs y organizaciones ciudadanas. La oposición se ha exacerbado ahora porque en la discusión del actual proyecto de ley sobre tenencia responsable y responsabilidad civil que se discute en el Parlamento, la Comisión de Salud del Senado ha invitado persistentemente a funcionarias de ONGs,dejando de lado a los ciudadanos y organizaciones de base. 
No creo que haya mala fe en esta aparente exclusión, al menos no de parte de los senadores. Ciertamente las ONGs son más visibles, más ruidosas, más burocratizadas y más centralizadas que los grupos de base. Incluyen también habitualmente a profesionales. Actúan con relativa rapidez y ocupan rápidamente los espacios de donde se excluye, a veces por mala fe, a veces naturalmente (cuando los grupos de base no se dan a conocer y ni siquiera aparecen), a las bases. También, sociológicamente, están mucho más cerca de los senadores que los grupos de base.
Con ciudadanos y grupos de base me refiero a las innumerables asociaciones de barrios y comunas formadas habitualmente por mujeres que se ocupan de alimentar, cuidar y proteger a los perros de la calle y que también habitualmente gestionan, a lo largo de todo el país, decenas sino cientos de miles de pequeños refugios familiares. En estos refugios, normalmente de entre cinco a diez perros (aunque los hay de veinte y más, hasta de cien o más chuchos), se reúne a perros previamente en situación de calle (sea porque se perdieron o porque fueron abandonados). Los perros son alimentados, provistos de cuidados médico-sanitarios, esterilizados, desparasitados, vacunados, y, sobre todo, considerados y tratados como miembros de una familia humana. Estos refugios, y las madrinas y padrinos que los llevan (incluyendo a las que sólo trabajan con perros de la calle), no reciben ayuda oficial y viven en un permanente estado de zozobra. Los grupos ciudadanos son muy diversos. Algunos sólo de ocupan de esterilizar. Otros sólo aparecen en invierno. Muchos de estos grupos se inspiran en la filosofía de San Francisco de Asís y utilizan su nombre para denominarse. Siempre activos, se desarrollan en una casi total marginación del mundo oficial y manifiestan una declarada desconfianza hacia todo lo que provenga de ese mundo, especialmente de las autoridades y la clase política.
Aparentemente, como consecuencia de la influencia y agitación de las ONGs, los senadores parecen que han decidido proporcionar fondos a las ONGs, sin incluir en su generosidad ni a estos grupos ciudadanos y sin considerar ninguna de sus reivindicaciones más habituales. Quizá piensan que estos grupos ciudadanos van a seguir actuando, cuenten o no con apoyo oficial. Esta es una tremenda verdad. La ausencia de ayuda y de reconocimiento no les ha impedido actuar nunca, y no es probable que ocurra ahora. Estos grupos no se mueven por consideraciones políticas, ni de oportunidad, ni de empleo, ni nada. Son grupos fundamentalmente éticos.
No sé si estos grupos y su papel en el ámbito de la protección de las mascotas –las callejeras y otras- han sido estudiados alguna vez a fondo en todo el país. Pero no me cabe ninguna duda de que sin ellos en Chile tendríamos un macanudo problema con los perros de la calle. Cientos de miles de ellos, quizás millones, no están en la calle porque han sido adoptados por ciudadanos movidos por la piedad. Esta es la mayor fortaleza de estos grupos. Y pueden absorber a todavía más chuchos en situación de calle. Su efecto en sus comunidades no se limita a estas adopciones ni a su socorro de los perros que no pueden ser incorporados en esos refugios familiares. También esterilizan, procuran atención médica y enseñan a otros miembros de sus comunidades en lo que se llama habitualmente tenencia responsable.
Estos ciudadanos están en un permanente enfrentamiento con las autoridades locales, las que no escatiman esfuerzos por hacerles la vida imposible, en lugar de ayudarlos. Abundan los alcaldes que sacrifican ilegalmente a los perros de la calle (como el aborrecido alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría), y abundan las ordenanzas, con amenazas de multas, que prohíben alimentar a los perros de la calle, o construirles casetas para que sobrevivan los rigores de las temporadas frías. Son las autoridades, que se pretenden responsables, pero que matan y maltratan a las mascotas de la calle, las que entorpecen a estos admirables grupos de vecinas. Pero sus necesidades no son reconocidas, ni siquiera mencionadas.
¿Qué podrían los senadores hacer por estos grupos de base –en los que participan no apenas algunos profesionales, sino cientos de miles de personas? Muchas cosas. Por ejemplo, prohibir por ley esas ordenanzas brutas que amenazan con multas y prohíben alimentar o dar cobijo a los perros de la calle. Por ejemplo, destinar fondos para crear clínicas veterinarias de base sin fines de lucro. Por ejemplo, otorgar un subsidio a los refugios familiares. Por ejemplo, facilitar sus acciones cuando organizan campañas de adopción. Por ejemplo, proveerlos de medios para crear y fortalecer sus redes. Muchas cosas más.
Pero muchos sospechan que las ONGs ven la presencia de estos grupos como competidores por los recursos que las autoridades definen como escasos, o hacen escasos, creando innecesarios recelos y conflictos. Más que dinero, los grupos de base necesitan reconocimiento y una mayor integración a nivel municipal. Por esta razón, las organizaciones profesionales ignoran y silencian la labor de los grupos de base. En medio del bosque de funcionarias que compiten entre ellas y que han rodeado a los senadores, es muy difícil que los grupos de base se abran camino para explicar sus necesidades.
Sin embargo, creo que este conflicto puede ser superado con un poco de buena voluntad. Los grupos de base pueden hacer mucho para avanzar en una nueva relación humano-animal. Los refugios familiares pueden absorber a los chuchos perdidos. Pueden educar en sus comunidades. Pueden hacer muchas cosas más, incluso a nivel de la creación de pequeñas empresas asociadas al mundo de las mascotas. Lo que se entiende como el problema con las mascotas no tendrá solución si se ignora a estos grupos.
Pero hay algunas cosas que estos grupos ciudadanos no pueden hacer. Por ejemplo, crear clínicas veterinarias (obviamente sin fines de lucro). Por ejemplo, crear y financiar centros jurídicos para ofrecer asistencia en casos de maltrato animal. Por ejemplo, crear centros de estudio para contribuir con investigaciones profesionales serias a un mejor conocimiento de la realidad de las mascotas en muchos ámbitos (sólo para mencionar algunos temas: la realidad de los perros perdidos, por qué existe el abandono y cómo podemos atacar sus causas y no sólo sus síntomas, la calidad del alimentos comercial para mascotas y su efecto en la salud de nuestros chuchos y meninos, cómo funcionan los refugios familiares y cuántos hay en el país).
Es evidente que los grupos ciudadanos y ONGs pueden colaborar en muchos sentidos. Los refugios familiares en los barrios, los perros que todavía viven en situación de calle, seguirán necesitando cuidados médicos profesionales. En los numerosos litigios por maltrato animal en los municipios esos grupos y ciudadanos animalistas seguirán necesitando ayuda jurídica. Seguirán necesitando asesoría sobre la alimentación de los chuchos. Y seguirán necesitando a profesionales para estudiar la realidad de los chuchos e influir, si posible, en las autoridades municipales –para convencerles, por ejemplo, que prohibir que nuestras queridas viejas locas alimenten a las mascotas en la calle es una demostración de una intolerable inhumanidad. No es lo que la gente entiende por tenencia responsable.
Más por Francisco de Asís que por otra cosa, estos grupos rechazan el sacrificio de mascotas y se puede decir por ello que pertenecen al amplio movimiento Sacrificio Cero. En sus estrategias y planes, las iniciativas profesionales (como el canil de Ñuñoa y organizaciones como EDRA) y los grupos de ciudadanos son reconocidamente aliados: ambos implementan campañas permanentes de adopción como una solución permanente al problema de los perros en situación de calle y rechazan el sacrificio de perros asilados en caniles municipales. Estas dos organizaciones han implementado proyectos de un inmenso valor y en el curso de menos de dos años han logrado dar en adopción a miles de chuchos.
Algunas ONGs rechazan estos proyectos porque creen, pese a las evidencias, que no contribuyen a la solución del problema. Las mismas rechazan igualmente a los grupos de base, porque postulan que la solución sólo puede provenir de gremios profesionales (como los veterinarios). Este tipo de ONG (que son, derechamente, las asociadas a la WSPA o que han adoptado sus puntos de vista) son obviamente enemigas irreconciliables del movimiento animalista de base que acabo de describir, que son ellos mismos ya una gran parte de la solución que andamos buscando todos: las mascotas en situación de calle deben encontrar su camino hacia familias humanas adoptivas.
Pero con la mayoría de las ONGs las diferencias que menciono pueden ser superadas, porque son en gran parte artificiales (excepción hecha, por cierto, por las organizaciones burocratizadas o profesionales y semi-profesionales que ven al movimiento animalista de base como obstáculo para sus planes). Es necesario, y urgente que las ONGs que actúan de buena fe, pero que igualmente hasta el momento han preferido ignorar al movimiento ciudadano, dejen de bloquear su acceso a la Comisión de Salud y les permitan explicar su filosofía, sus necesidades, sus estrategias y sus planes.
[lísperguer]
[Foto viene del blog El Mundo de Ayer y Hoy.]

Lecturas recomendadas

Pepa García
La verdad sobre la WSPA 

Amado de Mérici
Qué hace la WSPA en Chile
 [Hay una versión abreviada.]

Claudio Lísperguer
Girardi y la declaración de la WSPA

Animalistas y bienestaristas

[lísperguer] En uno de los foros de la página web del senador Guido Girardi ha estallado recientemente una especie de diálogo de sordos entre animalistas y bienestaristas después de que Pepa García (Teleperra) criticara a Patricia Cocas (ProAnimal) que se presente como animalista al mismo tiempo que representa a la WSPA (Sociedad Mundial para el Bienestar Animal), que es una organización que no sólo propugna el sacrificio de mascotas, sino además fomenta el consumo de carne y rechaza agresivamente el vegetarianismo y veganismo. La WSPA es financiada por  la industria ganadera.

No parece que todos estemos de acuerdo en lo que significa ser animalista. Hay muchos que se definen como animalistas, pero no lo son. El principal principio de los animalistas es la defensa del derecho a la vida de los animales, y no solamente de los animales domésticos o mascotas. Para un animalista, un león tiene el mismo derecho a la vida que un perro. Los bienestaristas luchan por que los animales, tanto las mascotas como los de producción y consumo, sean bien tratados y que no sean sometidos a tratos crueles ni torturas. Por eso a menudo se los encuentra proponiendo nuevos métodos de sacrificio, que dicen que son indoloros, o nuevos modelos para mataderos, o reformas en el tamaño de las jaulas y en las condiciones de transporte hacia el matadero. A diferencia del animalismo, el bienestarismo acepta que los humanos puedan matar animales para su consumo como carne y utilización de partes de su cuerpo. Por esta razón, para muchos el bienestarismo equivale a tratar bien a los animales para que la carne sea más blanda.

La WSPA se ha infiltrado en Chile y busca expandir su influencia cooptando a activistas animalistas y bienestaristas y tratando de penetrar en círculos políticos y legislativos para fortalecer sus intereses, que son los de la industria ganadera. La organización tiene entre sus objetivos explícitos el fomento del consumo de carne e impedir el desarrollo del vegetarianismo. También busca reforzar el poder de los veterinarios, dejando en su poder decisiones sobre la vida o muerte de mascotas, alegando que esta es una decisión técnica antes que moral. Por supuesto, esto no lo dicen  ni explícita ni abiertamente. Pero la investigación de Pepa García, que logró tener acceso a documentos internos e igualmente públicos de la organización, es indesmentible.

La WSPA trabaja activamente en un proyecto de Declaración Universal sobre Bienestar Animal, que quiere que sea adoptado por gobiernos en todo el mundo. Para ello, no escatiman ni recursos ni esfuerzos ni estratagemas, llegando incluso al colmo de difundir informaciones falsas sobre el contenido de la declaración, la que, dicho sea de paso, no se encuentra ni en su propia página web, donde ofrecen solamente una versión incompleta y resumida y siempre cambiante.
En una de sus páginas la organización resume partes de la declaración. La declaración podrá “animar a las industrias que usan animales a mantener el bienestar a la vanguardia”; “crear una actitud global más compasiva hacia el bienestar animal”; “mejoraría la vida de más de mil  millones de personas que dependen de los animales para sus sustentos y de muchas otras que los tienen como compañeros”. El bienestar animal, se lee en el documento, “contribuye a sistemas de producción sostenibles y al mejoramiento de la seguridad en la comida para humanos”. En la página llaman inmediatamente a firmar esa declaración, pero el enlace que entregan te envía a un borrador de la declaración de 2003, en la cual sólo aparecen cuatro puntos (son ocho). En el punto 1 declara que los animales son seres sintientes con derecho a “consideración y respeto”, pero no con derecho a la vida. El punto 2 declara que los veterinarios deben tener un papel esencial en la salud y bienestar de los animales. El punto 4 pide reconocer el trabajo de la World Organization for Animal Health (OIE), que es una organización de veterinarios dedicada a la sanidad animal y a mejorar las condiciones de la explotación animal. En los últimos párrafos se puede leer en la declaración que “el uso humano [trato humanitario] de los animales puede tener importantes beneficios para los humanos”. ¿Tiene alguien alguna duda de que la WSPA no es una organización animalista?
A esto hay que agregar que en esa declaración (cuya primera versión dataría de 1991) la WSPA no menciona para nada el documento previo sobre derechos animales, la Declaración Universal de los Derechos Animales de Naciones Unidas que, aunque no es la Biblia, sí reconoce en su primer punto que “todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”. Esta declaración data de 1977, catorce años antes que la declaración de la WSPA y que esta no menciona en ninguna parte, como si no existiera.

En lo que se refiere a las mascotas, la WSPA ha tenido históricamente una actitud deleznable. En sus primeros documentos proponía el sacrificio de perros y otras mascotas sanas como método de control demográfico, algo que está prohibido en muchos países del mundo, incluyendo a Chile. En esos documentos se pueden leer cosas como que conviene matar a los cachorros recién nacidos dándoles golpes en la nuca y sugiriendo otros métodos igual de salvajes. Con el tiempo, la organización ha ido cambiando. Ahora dice que respeta las diferencias culturales, lo que, si nos atenemos a su propia declaración y otros documentos, es simplemente falso. Pero, sin embargo, sigue proponiendo cosas como el sacrificio de los perros de la calle. Tan obsesionada está la WSPA con hacerse con poder, que está dispuesta incluso a decir que rechaza el sacrificio de perros si, como en el caso de Chile, eso le permite meter el pie en la puerta. Pero no debemos cometer el error de creerle.

El proyecto de ley actual –sobre tenencia responsable y responsabilidad civil- no gira ciertamente sobre los animales en general, sino particularmente sobre las mascotas y cuando se apropian algunos falsamente de la representación del movimiento animalista el gravísimo resultado es que quita espacio a proyectos valiosos y relevantes sobre qué hacer con los perros de la calle. La WSPA rechaza explícitamente los principios y objetivos del movimiento Sacrificio Cero (No Kill), que se opone el sacrificio de mascotas y propone intensificar las campañas de adopción y la participación ciudadana para su logro. En Chile hay al menos dos o tres experiencias terriblemente positivas que rechazan el sacrificio de animales de la calle y procuran suadopción, rehabilitación e inserción  en la sociedad humana con espectaculares resultados. Una de ellas es la del canil municipal de Ñuñoa, que en el curso de dos años ha logrado encontrar familias adoptivas para cientos de perros. La otra es la del Equipo EDRA, que, entre otras cosas, coordina campañas de adopción para madrinas y padrinos de perros, con un increíble éxito. Estas son experiencias que deben ser conocidas por los senadores antes de tomar una decisión. Los bienestaristas de la WSPA y otros han hecho todo lo posible por ignorar y silenciar estos desarrollos, que ciertamente desmienten sus propios e interesados proyectos. La nefasta influencia de la WSPA se hace notar pues no solamente en el ámbito de la explotación animal, sino también en el terreno de nuestra relación con las mascotas.

Por eso creo que es hora de separar la paja del trigo. Por razones históricas que no vienen a cuento, animalistas y bienestaristas han terminado en el mismo bloque. Pero esto ya no tiene ningún sentido. Bienestaristas y animalistas no tenemos nada en común. Muy al contrario.Los animalistas no debemos aceptar a nadie que represente los intereses de la industria ganadera, que es la principal enemiga de la vida de los animales, ni que acepte otra opción que la defensa irrestricta de las mascotas. Los bienestaristas están al otro lado de la barricada, junto a los ganaderos. No somos primos hermanos. No estamos en el mismo bando. Somos derechamente enemigos.

Las prácticas matonescas de Cocas son ampliamente conocidas. Se rodea de un grupo de matones y matonas que lanzan frecuentemente campañas de intimidación y difamación contra los que opinan de otro modo o los que se atreven a denunciar sus malas artes. Ahora mismo, incluyendo el foro del senador Girardi, asistimos a una de esas campañas, y esas señoras amatonadas recurren a la xenofobia, al insulto, a las amenazas, en una palabra al matonaje, como si fueran armas legítimas de debate.

La Pepa tiene toda la razón. No debemos seguir tolerando los intentos de usurpación ideológica de nuestro movimiento.

Lecturas recomendadas

Pepa García
-Las 5 libertades, las declaraciones y el lenguaje proteccionista

-La verdad sobre la WSPA

-WSPA confirma que son pro sacrificio

-Los pavos y las culturas inventadas

Amado de Mérici
Qué hace la WSPA en Chile

Claudio Lísperguer
Girardi y la declaración de la WSPA

Para quién es el diamante

[lísperguer] La comisión senatorial que trata el proyecto sobre tenencia responsable de mascotas trató en estos días el tema de otorgar financiamiento a ONGs que formen parte de un misterioso “Consejo”. Esto es derechamente inaceptable. En Chile, enfrentados a unas autoridades hostiles o indiferentes, los que se ocupan de los perros perdidos y abandonados y maltratados han sido y son hoy los ciudadanos.Son estos ciudadanos, esas decenas de miles de personas que llamamosviejas locas o madrinas y padrinos, las que nos sacan las castañas del fuego -las que se ocupan de alimentar, cuidar, proveer de cuidados médicos y acompañar a esos chuchos dejados de la mano de Dios. Ciertamente si hay fondos disponibles, estas son las personas que debiesen recibirlos. 

¿De qué serviría que el estado financie a ONGs? De mucho y de poco al mismo tiempo. Más grave es que estas organizaciones están tratando de usurpar la representación ciudadana y algunas funcionarias de ONGs pretenden descaradamente que ellas nos representan. Y la verdad es que no representan a nadie, por la sencilla razón de que nadie las elige. Esas ONGs más parecen clanes de gitanos que otra cosa. Sería francamente un desastre que estas funcionarias recibieran fondos del estado que estarían mejor invertidos en fomentar y apoyar a las organizaciones ciudadanas de base, porque finalmente la solución de lo que llamamos el problema con los perros está en manos de los ciudadanos, a nivel local, y difícilmente en manos de superestructuras ansiosas de poder y congresos internacionales.

No quiero sonar injustamente negativo con las ONGs. Algunas son serias. Otras no. Y muchas son bienestaristas y entre estas hay incluso algunas que representan derechamente a la industria ganadera. Pero no se entiende que los senadores quieran privilegiar a estas organizaciones del ámbito semi-profesional cuando en el país hay literalmente miles de organizaciones rescatistas de barrio que viven en constante zozobra por la falta de recursos y de reconocimiento. Estos grupos de base -presentes en casi todos los barrios o comunas chilenas- usualmente se autodenominan franciscanas (por Francisco de Asís) y se dedican almonitoreo, alimentación, cuidado y adopción de los perros de la calle. Habitualmente todos sus miembros han montado caniles familiares privados en casa. Cualquiera que conozca mínimamente el ambiente animalista, sabe que estos grupos viven en una constante y desesperante búsqueda de recursos. ¿Por qué no otorgar fondos a estas organizaciones de base para esterilizar y montar campañas de adopción y simplemente para ir tirando? Quizá los senadores, alejados de los barrios populares de Chile, desconozcan esta realidad y todavía crean que hay que enviarles ONGs para educarlas en tenencia responsable o cosas similares.Las mujeres en los barrios no necesitan clases de responsabilidad de nadie. Su vida y compromiso de todos los días son un ejemplo.Irrita sobremanera que en las deliberaciones de los senadores ni siquiera son mencionadas, mientras que el minúsculo grupo de ONGs amenazan con apoderarse de todos los fondos.

Comentario sobre una nota en la página web del Senado de Chile.

Aprendiendo a convivir con los lobos

[Jackson, Montana, Estados Unidos] [La reintroducción del lobo gris en los estados de Wyoming y Montana irrita a los ganaderos. Pero la única solución es que se adapten.] Lo leímos en The New York Times, y tradujimos.

[Leslie Kaufman] Como ranchero de cuarta generación, Dean B. Peterson tiene una complicada relación con los lobos. En los años ochenta del siglo diecinueve, los lobos cazaban el ganado de la familia después de que sus tatarabuelos llegaran como colonos al río Big Hole. Como resultado de trampas y venenos, para los años treinta del siglo veinte los lobos estaban casi extintos. Para cuando nació Peterson en los años sesenta, las trampas habían sido remplazadas por nostálgicas historias sobre lo listos que eran los lobos. »

Las matanzas de perros como negocio

[Claudio Lísperguer] [Nueva empresa ofrece servicios de incineración de mascotas, pero no está claro si son todos lícitos.]

Tras leer esta nota en PrensAnimalista, he visitado la página web de esta empresay encontrado ofertas de servicios que parecen muy sospechosas. La empresa ofrece tres modalidades: 1) el individual, con entrega de cenizas en un ánfora; 2) el económico, que es una incineración sin entrega de cenizas; y 3) el comunitario, que en la página se describe como “una cremación masiva de animales fallecidos con un fin comunitario”. La última descrip ción es bastante críptica y es la que llamó la atención de Pepa García.
Llamé a la empresa y pregunté qué querían decir con “animales fallecidos con un fin comunitario”. Tengo la impresión de que al emprendedor en ese momento se le llenó la boca de dientes, pues respondió de manera incoherente, diciéndome que era cuando se requerían sus servicios para muchos perros. Le pregunté directamente: “Por ejemplo, si algún vecino mata a los perros de la plaza y lo llama a usted para retirar los cadáveres e incinerarlos, ¿usted lo haría sin preguntar cómo murieron esos perros?” Me respondió que nunca lo habían llamado para eso. Le pregunté si lo haría y me dijo que no me oía bien, porque iba conduciendo. Le pregunté si acaso la empresa no hacía preguntas sobre cómo habían muerto las mascotas. Me dijo que normalmente no hacían preguntas. Tras colgar, me sigue debiendo esa respuesta y muchas otras.
¿Qué otra cosa puede significar ese servicio para perros muertos con un fin comunitario? Aquí ningún perro o mascota puede morir con un fin comunitario. La imagen de perros muertos con un fin semejante, según se define el tercer servicio, sugiere de inmediato que la empresa realiza incineraciones masivas, sin entrega de cenizas -que es exactamente lo mismo que ofrece el segundo servicio. De hecho, entre el segundo y el tercer servicio no hay ninguna diferencia -porque si el cliente no quiere las cenizas (2do servicio) nada garantiza, ni es necesario, que su mascota sea incinerada individual o colectivamente. Los dos servicios son iguales. ¿Por qué pues ofrecer ese tercer servicio, a todas luces redundante?
Mi sospecha es que quiere decir que la empresa recoge perros que han sido sacrificados en una operación masiva (como en la plaza de San Joaquín, por ejemplo) y que no hacen preguntas. Aunque la incineración de mascotas fallecidas ciertamente no es un delito, si raya la ilegalidad que ofrezca a los asesinos de perros una manera rápida y expedita de deshacerse de los cuerpos. Muchas municipalidades parias podrían interesarse. La tendencia de los municipios a tercerizar las campañas de asesinatos masivos de mascotas es cada vez más habitual. La empresa ofrece claramente la posibilidad de deshacerse de los cadáveres sin hacer preguntas.

La empresa no comete ningún ilícito ofreciendo sus servicios de incineración de mascotas. Pero si llegara a aceptar un encargo sospechoso -por ejemplo, que retire e incinere a los perros hallados muertos en algún espacio público o privado, se hallen en el lugar en que murieron o hayan sido trasladados a un recinto privado- cometería claramente el delito de encubrimiento. El Código Penal (Libro I), en su art. 17, inciso 2, define como encubridores a los que ocultan o inutilizan el cuerpo [del delito], “los efectos o instrumentos del crimen o simple
delito para impedir su descubrimiento”. El hallazgo masivo de mascotas o perros muertos en algún lugar público o privado debería ser considerado como un indicio de que han sido sacrificados ilegalmente, violando el artículo 291 bis del Código Penal relativo al maltrato animal.
La preservación del cuerpo del delito es esencial para las diligencias judiciales imprescindibles en la pesquisa de un posible delito, que es la razón por la que se considera encubridores a quienes alteran el sitio del suceso y eliminan las pruebas o el cuerpo del delito. Por eso, aceptar ese encargo implicaría la comisión del delito de encubrimiento, porque impediría, por ejemplo, la realización de una autopsia para determinar la causa de la muerte y determinar si en sus muertes han intervenido terceros o se han usado substancias tóxicas.

Por eso, creo que definir esta empresa como la iniciativa de un hombre de negocios proteccionista es demasiado apresurado. Debería insistirse ante esa empresa que retire de su página web y de su cartera de servicios su “servicio comunitario” y que se comprometa formalmente a denunciar a la fiscalía, a la BIDEMA y a organizaciones animalistas cuando se acerquen clientes que soliciten servicios para incinerar mascotas que hayan muerto masivamente, en algún recinto privado o en la calle. Creo que en esos casos es muy probable que se trate de matanzas de perros -que son, todas, ilegales.
Yo creo que si el empresario que es descrito como proteccionista, de verdad lo fuera, habría respondido de otro modo mi pregunta de si incinerarían a perros matados masivamente en una plaza (era mi ejemplo). De habría dicho: “De ninguna manera”. Me habría podido decir que no lo harían nunca o que a ese cliente potencial lo denunciarían inmediatamente. No lo hizo. Sólo balbuceó que nunca se lo habían pedido y que me oía muy mal.
Por la misma razón me parece igualmente que PrensaAnimalista no debería contribuir a la publicidad de esta empresa, publicando sus teléfonos y enlace. En una nota periodística no es necesario. Huele a publicidad, que en este caso parece -de momento- inmerecida. PrensaAnimalista haría igualmente bien si averiguara quiénes y sobre la base de qué argumentos han decidido otorgar el subsidio de Capital Semilla Empresa 2011, del Ministerio de Economía, a una empresa que ofrece servicios que parecen reñidos con la ley y la moral.
lísperguer

quizá no somos más inteligentes

Posted: agosto 24, 2011 by lisperguer in animales
Etiquetas: alfalfaaveschimpancésciencias_cognitivas inteligencia animalclasificación botánicacloruro de litiocolumba liviaconducta animalcuervocultura animaldáctilo,digestibilidadesparcetafamilia botánicafábulas de esopofear factorfestucagestos de monograjosherbívorosjournal of comparative psychologylet’s make a deallos animales empiezan a ofrecer asombrosamente una intensa etiqueta de la conversaciónovejasovis ariespalomaspastizalproblema de monty hallprogramas de juegosrevista animal cognitionrevista Current Biologyrevista emotionrisa animalrisa espontánearisas replicadassonrisas falsastomate
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[¿Cree usted que es más inteligente que los animales? Quizás no lo es.] Lo leímos para traducir en The New York Times:

[Alezxandra Horowitz] A los humanos nos ha fascinado siempre la inteligencia animal. Estudios científicos se han preguntado si los animales usan lenguaje o herramientas; si tienen cultura; si pueden imitar, cooperar, sentir empatía o engañar. 
Inevitablemente, los resultados de estos estudios invitan a compararlos con nuestras propias facultades cognitivas. En tales comparaciones, los humanos ocupan casi siempre los primeros lugares. Un observador imparcial podría sugerir que tenemos la suerte en contra. Después de todo, somos los que estamos haciendo esas pruebas.
Pero si analizamos algunos de los aspectos más sutiles de la conducta animal, los animales empiezan a ofrecer asombrosamente una intensa capacidad. Unas ponencias de investigaciones recientes describen la competencia animal en tareas sociales y cognitivas con las que los humanos a menudo tienen problemas: dominar la etiqueta de la conversación, entender la clasificación botánica, competir en programas de juegos y descubrir cómo conseguir una bebida cuando tienes sed y el único vaso con agua está pegado a la mesa y tienes las manos atadas por la espalda. […]

Alcalde paria justifica asesinato de perros

[Claudio Lísperguer] [Alcalde de San Antonio justifica asesinato de perros.] Comentario sobre una nota enpachnews.

Lo que está haciendo esta municipalidad no tiene nombre. La entrega voluntaria es ilegal y sólo una interpretación enfermiza puede creer que el último dictamen de la Contraloría la justifica. Que los vecinos le pidan al municipio matar a sus perros es totalmente irrelevante. El espíritu del dictamen es que las autoridades puedan aplicar eutanasia médica en aquellos casos en que los perros gravemente enfermos, terminales o que padecen extremo dolor y no son recuperables, sean socorridos para abreviar sus sufrimientos dándoles una buena muerte. Todo perro que lleven los vecinos debe ser pues examinado por profesionales idóneos. La abultada cifra de 69 perros hace sospechar que el alcalde no ejerce el debido control sobre sus veterinarios, que parecen tener el gatillo rápido. Obviamente no basta de ningunísima manera con que un vecino diga que el perro está enfermo o que es agresivo. Se debe examinar caso por caso.
La barbarie manifiesta en las actuaciones de la municipalidad debiera provocar un debate serio. Es verdad que el dictamen parece impreciso. Lo peor es que permite que las municipalidades, o sus funcionarios subalternos -que deben obediencia y no se atreven a desobedecer órdenes ilegales- determinen por sí solos, sin ninguna fiscalización, si los perros en cuestión deben ser sometidos a eutanasia o no. Es fácil para las autoridades y profesionales torcidos decir, muertos los perros, que estaban todos enfermos.
En las municipalidades debiese formarse una comisión ética, entre cuyos integrantes debe haber no solamente veterinarios municipales, sino además ciudadanos animalistas y quizás hasta orientadores espirituales que vean cada caso por sus méritos. Así se podría poner fin a la arbitrariedad y los abusos y, por ende, a la inquietud de la ciudadanía.

[Claudio Lísperguer] [Inauguran en Córdoba, Argentina, centro de adiestramiento para perros de la calle.]

Mientras en Chile todavía se oye a algunos alcaldes, políticos e incluso veterinarios abogar por el sacrificio masivo o selectivo de perros y gatos hallados en la calle como solución para lo que suponen es un problema de sobrepoblación, la municipalidad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina, acaba de abrir uncentro de rehabilitación y adiestramiento de mascotas en esa situación. En el centro se las adiestrará para facilitar su reinserción social colaborando con bomberos y fuerzas de seguridad (detección de armas, rastreos), en controles zoófitosanitarios, y como perros terapeutas para trabajar con pacientes discapacitados o de la tercera edad. En el centro también se rehabilitará a perros que sean conocidos como perros territoriales o agresivos. Al mismo tiempo, la municipalidad continuará con su programa de esterilizaciones. En la provincia se considera delito el sacrificio arbitrario de mascotas. Qué gran lección nos dan. Nos demuestran que cuando se atiende al corazón, la solución no tarda en llegar.
lísperguer

lisperguer:

Todavía en algunos lugares este cóndor habría sido derivado o vendido a un zoológico para su cautiverio y exhibición pública hasta su muerte. Reconforta saber que no será este el caso. Si lo que corresponde es que los animales vivan en sus entornos naturales, en lo posible a resguardo de la intervención humana, no se entiende que todavía se permita la existencia de zoológicos, que no solo no sirven para nada, sino además provocan daños psicológicos permanentes en los animales cautivos. Sería deseable que los zoos o desaparecieran o se convirtieran exclusivamente en centros de rescate y rehabilitación, y dejaran de ser los campos de concentración que son ahora. Es macabro que todavía creamos que podemos destruir familias animales para capturar a sus miembros y exhibirlos en jaulas. El cautiverio animal muestra lo peor de nosotros, siempre capaces de convertirnos en torturadores y cancerberos de seres diferentes e inocentes.

lisperguer:

Demuestra mala fe confundir el tema de los perros peligrosos con el de los perros abandonados o vagos, sobre todo después de que estudios y estadísticas, con el propio reconocimiento de autoridades políticas, han demostrado que las agresiones las provocan en su inmensa mayoría perros con dueño. Los perros vagos no son peligrosos. Los perros del incidente en Peñaflor son los perros de un dueño que nunca se tomó en serio la tarea de cerrar bien su propiedad y ocuparse de sus perros. No viene a cuento sacar a relucir el tema de los perros abandonados cuando de lo que se trata es de acelerar una ley que regule la tendencia de perros peligrosos y la responsabilidad civil de sus dueños. Decepciona la mala fe y mediocridad del ministro de Salud y del colegio veterinario. No están a la altura de la sensibilidad moral chilena de esta época, a la que repugna la idea de asesinar a las mascotas abandonadas. Chile debe prohibir la eutanasia.

a propósito de lanacion.cl: Ley sobre la tenencia de perros

Mascotas alegran la vida

Comentario de lisperguer a los deseos del gobernador de Puerto Montt de matar los perros de la calle:

http://www.elrepuertero.cl/admin/render/noticia/19781#comments

No veo por qué consideran algunos que debemos terminar con la presencia de perros en la calle. Lo terrible es que sean abandonados y terminen en la calle, pero no todos los perros que se ven en la calle son abandonados. En Chile, los perros pertenecen a la familia y son conceptualizados como niños. Tienen por tanto el mismo derecho que los niños de salir a la calle a visitar y jugar con sus amigos. Los riesgos que suponen son mínimos. El peligro de accidentes automovilísticos, como cuando cruzan una calle intempestivamente, es usualmente causado por el exceso de velocidad o la impericia del conductor. Muchos perros, además, cruzan las calles con la gente. En muchos lugares, protegen a las familias anunciando la presencia de extraños. Los perros alegran las calles y contribuyen a nuestro bienestar espiritual.
Obviamente debemos combatir el abandono. Felizmente ya algunos jueces empiezan a considerar el abandono como delito de maltrato, porque expone al perro abandonado a peligros como maltratos, atropello, hambre, sed, enfermedades, agresiones y desolación.
Personas como el gobernador tienden a suponer que la población canina es fija. Pensaban los militares durante la dictadura lo mismo de la gente de izquierda, como los nazis de los judíos. Suponen que hay un número finito de perros y que la solución más eficiente sería su eliminación. Pero aparte la terrible injusticia que supone esta manera de pensar (porque los perros no son responsables de su abandono), delata una espantosa ignorancia sobre el asunto: pese a las campañas de exterminio propuestas, los perros seguirán reproduciéndose y los humanos, abandonándolos. Claramente no es la solución.
Es una vergüenza que el gobierno mantenga en su cargo a este político incapaz y carente de sensibilidad y sentimientos piadosos.