Sobre extinción de especies domésticas
[Pepa García] Me parece cuestionable que sea necesariamente coherente con el veganismo la propuesta de exterminar determinadas especies. El candidato perro por ejemplo comparte con el humano el hábitat, y es así desde siempre (o quizá no), pero en definitiva no es pertinente el origen. La realidad es que las familias humanas hoy en día constan de miembros humanos y no humanos. Si bien conocemos épocas en que el perro básicamente quizá haya sido considerado meramente ´bestia´, de la que el humano lo que extrae es beneficio, me parece dudoso que hoy se pueda sostener. El perro ocupa un lugar en la organización humana que se iguala al de amigos o parientes. Y aunque también es cierto que el perro puede ´trabajar´ para el humano hoy, como es el caso de los perros lazarillos, por ejemplo, ese trabajo tiene un carácter de reciprocidad. Tanto perro como humano interactúan afectivamente (además de en otros sentidos: aparte de afecto el perro recibe alimento y cobijo, y sentimiento de pertenencia, pero este es un esquema en el que se mueven también los humanos entre sí -es patente en el caso de humanos con síndrome de down, por ejemplo).
No me parece pues que tenga realidad la afirmación de que el perro existe para beneficio del humano. Es una afirmación que deja fuera la dimensión afectiva, emocional, espiritual de las personas, humanas o no. Me hace violencia plantear el exterminio de parientes y amigos, solamente por el hecho de que pertenezcan a determinada especie.
[Comentario en debate sobre coherencia entre veganismo y exterminio de especies]
11.- La denigración como antesala de la muerte. > Columna de Edmundo Magaña

La representación degradante de los animales parece ser un componente básico de la relación que se postula entre humanos y animales en nuestro tipo de sociedad. Desde pequeños los niños deben ser indoctrinados en lo que se cree que es la natural inferioridad de los animales, y en la igualmente natural superioridad de los humanos. Deben ser indoctrinados en los valores de una cultura que convierte la vida en cosa que puede ser consumida o intercambiada. Su destino como alimento para humanos, o alimento en general, debe ser fortalecido por su representación siempre degradante. Los ejemplos abundan: muchos productos cárnicos llevan nombres que deben movernos a risa, como el queso ‘La vaca que ríe’; muchos restaurantes recurren a nombres alusivos como ‘El Chancho con Chaleco’; y muchos productos, como lápices, gomas de borrar y llaveros, exhiben a cerdos con mandil de cocinero, pese a la incomprensible sugerencia de que el chef cerdo cocina a sus propios compañeros e incluso a sí mismo, como los pollos que saltan solos a la cacerola. En los anuncios para la televisión, los animales cantan y ensalzan sus virtudes como carne o cuero o leche o queso. Estas estratagemas lingüísticas y gráficas forman parte de la estrategia de dominación y explotación de los animales. Nos hace reír la idea de que un animal se trocee y cocine a sí mismo para nosotros. De algún modo, debe parecernos justificado, o al menos indiferente, la exhibición de trozos de carne sanguinolentos, de hígados, lenguas, costillas, manitas. Su promiscua exhibición en escaparates y bandejas de carnicerías debe sernos incluso apetitosa. Al final de nuestra educación como caníbales, deberemos poder decir, sin inmutarnos ni mostrar la menor aprehensión, cosas como “¡Qué ganas de comerme un lechoncito!”, sin que recordemos siquiera que estamos hablando de un bebé recién nacido que fue separado violentamente de su madre, que sólo fue hecho vivir para que podamos devorarlo. O, incluso, alabando su ternura, vale decir, que su vida haya sido cercenada a los pocos días de nacer. Esos trucos ideológicos van a permitir la reproducción permanente del estado de sumisión de los animales, y van a justificar constantemente las violencias a las que los sometemos. Y la situación no cambiará poniéndolos en jaulas más grandes para que no se estresen y la carne no salga dura, sino dejando de considerarlos como alimento, reconociéndoles su valor intrínseco como personas y su derecho a la vida.
pide clemencia a la cámara esta vaca.
(vía Pensalo)
Rechazo absoluto recibe la especista campaña de Un Techo Para Chile. Mantienen sus declaraciones: en Chile deben establecerse prioridades éticas, y los perros no deben ser una. Este afiche es de Francisco Améstica
(via Fotos del evento Yo Digo No al spot un techo para chile)
Indignación esta provocando en la gente la campaña de claro hedor especista que lanzó hoy ´Un Techo Para Chile´. Uno de mis comentarios:
revisar “las prioridades”… estamos de acuerdo con que hay que revisar las prioridades, con que hay que dejar de lado la codicia, el egoísmo, el consumismo; estamos de acuerdo con que hay que despertar en la gente valores solidarios por sobre valores mezquinos; pero esta campaña no refleja esa idea. esta campaña critica precisamente valores hermosos, como lo es el reconocimiento de parentesco con seres de otras especies. un reconocimiento que conduce a acogerlos en nuestro corazón, y que se traduce en un trato digno, hasta cursi si quieres a veces (pero no es éste debate sobre estética). “revisar las prioridades”… ¿quieren animar a la gente con esta campaña a que no vuelque en los miembros de su familia atención y cariños, en el caso de que estos miembros pertenezcan a otra especie que la humana? y ello en aras de un supuesto mayor compromiso con los humanos pobres de chile? ¿es que una cosa lleva a la otra? es necesario optar? es necesario descartar? ¿no les parece posible abrir más y más el corazón, en lugar de cerrarlo?
me alegra mucho el rechazo que está provocando esta campaña, porque habla muy bien de la sensibilidad de la gente, capaz de rechazar el especismo sin medias tintas. nadie admite aquí que nos recriminen por respetar a alguien de otra especie. no tenemos las prioridades torcidas. actualícense.
(via Un Techo para Chile)
Dichos de la institución justificando la campaña:
(Director social de Un Techo Para Chile):

Un Techo Para Chile:
“Estamos seguros que necesitamos generar espacios de discución porque hoy como sociedad hay temas que no podemos seguir evadiendo. Hay que volcar la mirada hacia aquellos que viven en condiciones de indignidad y exclusión, volcar la mirada implica necesariamente que revisemos las prioridades, los acentos, las desigualdades y las brechas que no podemos seguir aceptando.
Los bomberos añadieron que el fuego […] ha causado “pérdidas bastante grandes”.
Girardi, nueva ética y especismo

La ética del futuro no postula al humano como la especie central. Se necesitan intelectuales que aclaren el camino. Girardi:
“[…] La tecnología está cambiando el mundo; está cambiando al hombre y su relación con los otros seres vivos. Me gusta ponerlo así, y no es para provocar. Yo lo siento así, lo intuyo así. Creo que estamos viviendo un cambio en la historia de la vida evolutiva del planeta, donde nosotros somos un componente.
“Los seres humanos, nosotros, la especie humana, vive una situación de absoluta exageración en la percepción del rol que tiene en la vida del planeta. Nosotros nos hemos autoproclamado la especie central. Y eso no es así. Desde el punto de vista evolutivo la especie humana es la última en llegar al planeta, hace 7 millones de años. El planeta le perteneció durante 4.000 millones de años a las bacterias, y ellas son las dueñas del planeta, son las que van a sobrevivir cuando nosotros desaparezcamos. Estamos haciendo todo por desaparecer. La especie humana se está transformando en un cáncer del planeta, de la vida. Hay una ética del hombre que no tiene horizontalidad con la ética de la vida.
“Y la visión antropocéntrica es conservadora y es neoliberal y es materialista. […] La nueva ética no es antropocéntrica, [y este] es un tema central para construir una nueva propuesta progresista para el futuro. Nos metemos en la civilización que viene, o nos quedamos varados en la civilización pasada. […]
Qué perversión; qué pena. Hace tiempo que quería leer en detalle de qué iba Let´s Adopt (Adoptemos), una iniciativa que promueve activamente la adopción, nacida en Turquía y que se ha extendido a unos diez países más, y aspira a ser global. Se oponen sin ambigüedades a las políticas asesinas de tantos ´refugios´ de todo el planeta; están por el sacrificio cero. Funcionan sobre la base del trabajo de redes de rescatistas voluntarios, y hacen buen uso de las redes sociales. […]

¿Qué ha sido de los cerdos? Al periodista se le olvidó averiguar.
