teleperra
«La ley ha reconocido que el hombre tiene la obligación moral de respetar todas las criaturas vivas y, en consideración de los particulares vínculos existentes entre el hombre y los animales de compañía, ha afirmado la importancia de tales animales a causa de la contribución que los mismos ofrecen a la calidad de la vida y por tanto su valor para la sociedad».
Pero no vamos a creer que son insensibles e inhumanos. Los anti-derechos animales son chicos buenos y sensatos. Están a favor de la sanción de leyes que velen por el bienestar animal. Es más. Son ellos mismos los que luego, como integrantes de las instituciones que controlan la esclavitud animal o como miembros de comisiones y sociedades bienestaristas, se encargan, con esmero, de aplicarlas.
Estas organizaciones no cumplen con defender el derecho a la vida de perros y gatos, y de este modo pierden también la oportunidad de aprovechar la actitud progresista de la gente y el gran amor que le tienen a estos animales. Son ese amor y esa compasión los que pueden propiciar leyes que prohíban el sacrificio en los refugios. Este logro –que se garantice legalmente el derecho a la vida para una especie no humana- será un acontecimiento fundamental para los animales y para el movimiento de protección animal, un hito sin retorno: nuestra sociedad ya no podrá dar marcha atrás. Como predicen la historia y el movimiento de derechos humanos, esa puerta, una vez abierta, se abrirá aún más para acomodar a otras especies de animales, actualmente explotadas o sacrificadas en otros contextos.
Santiago de Chile, sábado 11 de diciembre 2010.
Fotos de Cristóbal Hache Cé - Marcha Nacional por los Derechos de los Animales(11/12/2010) (1)
Pero todos forman parte de lo mismo: una especie de Estado llano, de pueblo perruno que -a semejanza de la Francia revolucionada y guillotinada hace unos siglos- definía entre ciudadanos de primera y segunda clase desde la cuna.