¡Adiós, Cordera! - Leopoldo Alas (Clarín) (aquí en mp3)
Gran cuento animalista este de Clarín, de la época en que ni la palabra ´animalista´existía. Valioso documento: de estilo realista, refleja qué tipo de relación existía en el siglo XIX entre nuestros ´ancestros´ y las vacas.
Los que hoy en día se llenan la boca publicitando maravillosas granjas “humanitarias” (donde las vacas no están hacinadas, ni atiborradas a antibióticos, etc.), podrían quizá tomar conciencia leyendo este cuento de que estas granjas también son realidades muy dolorosas para vacas y humanos, y de que es exclusivamente económico el móvil para explotar a una vaca, y de que incluso los “ancestros” así lo veían, y lloraban por ello.
En otro ejercicio de reflexión, los defensores de la industria (“humanitaria”) de la carne también podrían adoptar otros modos de producir alimento, no basados en productos animales, algo que hoy es más innecesario que nunca.
Clarín también trata sin complejos el tema del especismo, sin nombrarlo. El destino de vacas y humanos va parejo: sus vidas corren la misma suerte, en aras de intereses ajenos.
Los temas que hoy ocupan al animalista (al único animalista imaginable, el que no quiere sufrimiento para los animales, en ningún grado) son preocupaciones de siempre. A pesar del énfasis de algunos grupos (empresarios y sus aliados: los promotores de medidas que mitiguen el sufrimiento animal) en tachar y denostar a los animalistas como secta del nuevo milenio, como locos extremistas. Nada más lejos de lo irracional que una definición clara de las bases de la relación entre humanos y no humanos. Nada más irracional que dejar que el tema lo dirija la especulación económica, sobre bases arbitrarias, y que manifiestamente ignoran valores tan humanitarios como la compasión, tan vieja como el humano.







