teleperra
los progresistas también deberían pensar progresistamente sobre los animales.
Es irónico que los llamados progresistas hoy persisten en apoyar a las fuerzas opresivas en nuestra sociedad en sus opciones alimentarias, las mismas fuerzas a las que se han opuesto vehementemente en otra áreas de su vida –en sus inclinaciones políticas, en sus creencias religiosas y espirituales, en el tipo de medios de prensa y diversión que prefieren, en el tipo de libros y revistas que leen, etc. La opresión de los animales sigue siendo un tema tabú para la mayoría de los progresistas, y sus opciones alimentarias perpetúan una profunda negación de esta opresión. Pero esto también parece estar cambiando. […]
El ñochi, plato de vampiros

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[lísperguer] En Chiloé, extremo sur de Chile, se sigue practicando la bárbara costumbre del ñochi: tras abalanzarse sobre el animal (usualmente un cordero), los nativos lo degüellan sobre una fuente en la que dejan escurrir su sangre para beberla o comerla aderezada con hierbas y verduras como cilantro, cebolla, ajo y ají. Algunos la beben así directamente. Otros esperan que la sangre cuaje (cuando adquiere la consistencia de gelatina) para consumirla. En otra variante, se le introducen al animal los aliños a través de la tráquea. Aparentemente el punto de esta receta era consumir la sangre pura y líquida y a temperatura del animal. En el artículo que estoy leyendo, se mencionan prácticas similares en Alemania, España, Italia y Yugoslavia. En lo esencial, la prieta o morcilla se hace del mismo modo, pero con la sangre cocida.

Según el antropólogo Fernando Maureira, el ñochi se reservaba a los niños (probablemente para convertirlos en hombres) y a los hombres adultos, y se desaconsejaba su consumo por mujeres. El veterinario Miguel Salgado señala que las enfermedades que se pueden adquirir, entre otras, por el consumo de sangre cruda incluyen la tuberculosis, la brucelosis, la leucosis y la salmonella. Según el jefe de la autoridad sanitaria de Osorno, Nicolás Daroch, el consumo de sangre cruda puede provocar incluso la muerte. El médico Felipe Ríos agrega que este consumo puede provocar leptospirosis (causada por una bacteria presente en la sangre de bovinos, porcinos, ovinos y equinos) y carbunclo. En el artículo se lee que el siete por ciento de las muertes por carbunclo se deben al consumo de sangre cruda.

Yo mismo, y otros amigos con los que he hablado sobre el tema, debimos consumir de niños esta infame preparación después de presenciar el brutal degollamiento de un cerdo, brutalidad que los campesinos celebran y consideran ocasión para celebrar fiestas con sus mujeres. El ñochi es solo una de otras prácticas igualmente aberrantes, entre las que cuento el charqui (carne seca, siendo especialmente repugnante la de animales de compañía, como el charqui de perro), el consumo de gatos (plato que los campesinos indígenas del norte de Chile ofrecen como picante de conejo) y el rodeo (la tortura reglamentada de animales de granja).

Por qué no evolucionamos hacia el carnivorismo

[Siete razones de por qué no evolucionamos hacia el carnivorismo].

[Robert Grillo] ¿Cuántas veces no has oído a alguien justificar su conducta sobre la base de la ilógica premisa de que el pasado de algún modo la convierte en correcta y asegura su legitimidad ética en el futuro? De hecho, a través de la historia influyentes líderes y pensadores han usado esta misma y atormentada lógica para defender la esclavitud, el genocidio, la opresión de las mujeres, el racismo y la discriminación basándose en una amplia gama de criterios irrelevantes incluyendo la orientación sexual, la religión, el color de la piel y ahora la especie.

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12 Carnivorismo: predeterminación o historia > columna de Edmundo Magaña

[Edmundo Magaña] Muchas veces escuchamos argumentos que enfatizan que perros y gatos son mamíferos y que su dieta natural es sólo y exclusivamente la carne, cualquier carne. Se dice que los perros, por ejemplo, no comen verduras ni frutas, y que la carne cruda les hace mal. En realidad, este tipo de creencias son resultados que se alcanzan gracias al adoctrinamiento. Los perros son omnívoros, como nosotros. Si no comen verduras ni frutas es porque se les ha enseñado a no comerlas, muy probablemente para que no terminen con los productos de los huertos. Y si no se les deja comer carne cruda, es para que no ataquen al ganado. Pero, en realidad, los perros comen de todo. Hay incluso cánidos salvajes, como el llamado lobo americano, que no come carne casi nunca, y que por eso es un personaje que, en los mitos indígenas, hace reír a todo el mundo, porque se lo representa como demasiado holgazán como para perseguir a una presa. El lobo americano se alimenta casi exclusivamente de fruta, y lo viene haciendo así desde hace milenios. No se sabe si la ausencia de carne en su dieta lo ha convertido en un mejor o peor animal, pero ahí está, feliz, prefiriendo los tomates silvestres a ratas y liebres. En el mundo vegetal se encuentran casi todos los elementos que necesitamos los mamíferos para una dieta equilibrada y sana, sin necesidad de matar a nadie.

pepa:

“Chic@s, me perdonan, pero hacerse las ofendidas, pretendiendo poner el foco de la charla en un presunto fundamentalismo de mi parte, en un contexto donde billones de animales son asesinados para mero darnos gusto, es algo desproporcionado/desajustado.

Les dejo con el cuento de la ternerita rosada. “Al poquito de nacer me retiraron de mi mami y me alimentaron apenas, para provocarme anemia aguda. Por eso los habitantes del reino de los proanimalistas comerán por siglos carne rosada, porque millones de hermanitas conmigo los proveeremos por siempre”.

Bon apetit.”