teleperra
nana de los gorriones - edmundo magaña

En otro aspecto es también evidente que toman mi presencia como una referencia, e incluso, sospecho, más que eso. En un par de ocasiones he visto a las madres dejar sus polluelos en los brazos de la parrilla, o en las ramas de un melocotonero que cae sobre uno de ellos. Eso me ha espantado y les he preguntado por qué dejan a los polluelos ahí, sabiendo que en casa vive la gata Punga, que suele merodear y preparar emboscadas por ahí. Ya ha matado a dos polluelos, y atacado a otro, que logramos rescatar vivo de su hocico. A veces pienso que los han dejado ahí para irse a dar una vuelta, precisamente porque saben que estoy yo ahí, y que en ese caso no me alejaré del lugar sino cuando ellas vuelvan, que es pues lo que ocurre. Vale decir, que me tienen de nana.

Debe haber un motivo atendible detrás de la conducta de las madres, puesto que vuelven a recogerles.

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