Los gorriones, los cometocino, los tiles y otras aves que bajan a comer el alpiste que les pongo en la mañana encima de la parrilla de cemento todos los días, ayer se sorprendieron y estuvieron un buen rato confundidos porque esta vez no les serví alpiste sino una mezcla de trigo, semillas de linaza y otras que no conozco, que compré en mi último viaje al pueblo. Bajaron y estuvieron mirándolo todo, picoteando, pero para nada convencidos, y al cabo de un rato se marcharon. Esto me extrañó mucho. Me asomé después de unas horas y, aunque era evidente que habían estado ahí, habían dejado gran parte de las pepas. Me acerqué nuevamente por la noche, y quedaba muy poco. En la mañana me acerqué con la misma mezcla del día anterior, pero con mucho más alpiste, y bajaron prácticamente enseguida. A los quince minutos no quedaba nada.
Aparentemente tuvieron que acostumbrarse, pues parecen muy habituados a mi alpiste. Me pregunto qué importancia tendrá mi ración en su dieta.






