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foto: Mario López Vieira

El domingo el alcalde de Ñuñoa, Sabat, inauguró un canil que ha levantado temor e indignación en el mundo animalista, y espectación entre otros. El canil tiene 80 habitáculos de unos 2 metros por 1, y pretende dar cabida durante 30 días a los perros que la municipalidad vaya recogiendo de la calle. Después de ese período dicen en la municipalidad que los perros pueden ser dados en adopción. Te deja perpleja la info, pues a poco que te adentres en el mundo de las adopciones, te enteras de que hay que poner mucho afán para lograr reubicar en hogares humanos a perros sin hogar, y hay montones en las calles. Da miedo pensar que el alcalde lo que quiera es matar esos perros después de esos 30 días. Sin embargo él lo niega rotundamente. Y ha manifestado su deseo de discutir en profundidad el asunto con agrupaciones animalistas. El veterinario encargado de este “Centro de Rescate Canino”, Christian Agurto, dice que el canil:

está preparado para recibir perros vagos o abandonados en vía pública, en particular los que son mordedores o con riesgo de transmitir enfermedades infecto contagiosas a nuestros vecinos, (lo anterior, previa denuncia responsable de los vecinos y acreditada por los personal municipal en terreno), los cuales lo traerán al centro de rescate canino, el que al momento de entrar a dicho recinto, serán bañados, se colocaran vitaminas, y lo necesario que sanitariamente requiera, para posteriormente, luego de 30 días (según lo dispone nuestra Ordenanza Nº 32 “ sobre protección y tenencia responsable de mascotas”), podrán ser dados en adopción, y que en el caso de las hembras estas se darán en adopción esterilizadas a familias que los cuiden y los respeten.

En ningún caso se eutanasiarán perros, ya que, la finalidad del “Centro de Rescate Canino”, apunta a la tenencia responsable de mascotas, educar a los vecinos y aportar en el cuidado, respeto y protección de los animales, entregando en jornadas de adopción, y a las familias que lo soliciten y deseen, un “hermano menor” para ser cuidado y querido”
.

Si es cierto que tienen buenas intenciones, lo que les falta es seguramente asesoramiento. Esperemos que las conversaciones con animalistas que se han anunciado sean fructíferas. La municipalidad podría trabajar en campañas serias de adopción, estimulando la participación ciudadana, la creación/fortalecimiento de redes de hogares temporales y el sistema de apadrinamiento: hay ciudadanos que quieren ayudar a un perro pero no tienen espacio o tiempo, pero sí pueden pagar su alimentación, y paralelamente hay otras personas que tienen tiempo, espacio y deseos de cuidar esos perros, pero no tienen el dinero para mantenerlos: se pueden establecer relaciones simbióticas entre estos dos grupos; los gastos médicos los pagaría la municipalidad.

Me parece que los ciudadanos debieran exigir tener presencia decisiva en ese canil, en creación de proyectos y desempeñando serias funciones fiscalizadoras, pues la malísima experiencia que tenemos en el país, lleno de alcaldes mataperros que no obstante pretenden presentar públicamente una imagen humanitaria, como ha sido el caso de la muni de Viña, lo justifica.

Preocupante es que en la ordenanza 32, sobre protección y tenencia responsable de animales, se dice que después de 30 días de permanencia en el canil, los perros pueden ser ´donados´ (no dice´dados en adopción´, como señala el veterinario encargado del proyecto). Qué es donados? Debería tb exigírsele al alcalde que lo explique clarísimamente, así como eso de que los perros que recojan pueden ser llevados al canil o a “otros organismos que cumplan tal función”.

[Proyecto del canil (de marzo de 2008), con más detalles (algunas cosas cambiaron en la implementación, pero hay detalles inteersantes)].

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