
Hay un proyecto en discusión en el senado sobre “responsabilidad por daños ocasionados por animales potencialmente peligrosos” (boletín 6499-11). La comisión de salud hizo unas indicaciones al texto original: básicamente lo que propone es permitir a las municipalidades crear perreras desde donde matar y vender perros:
“otorgar a las municipalidades facultades –no imponerles obligaciones–, que incluyan la mantención de centros de rescate de animales, la recolección de los animales abandonados en la vía y en lugares públicos, la disposición de animales no reclamados vía venta, adopción, eutanasia u otras, y la esterilización”.
Al parecer mañana martes se van a votar estas indicaciones asesinas.
Algo indignante es que se dé espacio como asesores a individuos que no son autoridad en la materia, que basan sus opiniones en puras chupadas de dedo. Desde hace años organizaciones animalistas disponen de estudios que indican que la solución se basa en feroces campañas de esterilización masiva. Ese es el eje de una política seria de control de población. El asesinato no termina con la reproducción, y se contradice con los principios de una política ética.
Sin embargo a las organizaciones animalistas no las llevan de apunte. Por qué? Cuál es la lógica? Quieren tenernos atemorizados? Quieren lucrar mediante la industria de la muerte que pretenden legalizar? Quién entiende esta demencia?
Jimena Poblete, presidenta de APLA (activismo y educación para el buen trato animal), ha enviado una carta a la comisión (que puedes usar de modelo tú también).
Miembros de comisión de salud del senado: Kuschel (RN), Ruiz-Esquide(DC), Guirardi (PPD), Ominami papá (Independiente, ex PS), Arancibia (UDI)


