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Granjas “sostenibles” - [El momento para el cese al fuego]

[Lee Hall] Se embadurna con grasa animal y se carga con veneno: la M-44 es una diminuta mina terrestre. El señuelo relleno de cianuro sódico es una de las armas preferidas del Servicio de Fauna Silvestre del gobierno de Estados Unidos, desplegado para luchar contra los animales depredadores en torno a las granjas.

Muchas de las muertes son colaterales: mascotas curiosas, águilas calvas, jotes cabeza colorada y lobos. Osos negros y castores. Aves migratorias costeras, nutrias, puercoespines. Pumas.

Pero los objetivos habituales son coyotes y zorros.

DRC-6220 fue el primer atrayente de coyotes sintético. Debutó en 1973; derivado de los ácidos grasos de las secreciones vaginales de monas rhesus.  

Otra sal venenosa para matar coyotes es el fluoroacetato de sodio, comercializado como Compound 1080 por la empresa Tull. Los australianos lo compran para matar dingos, perros hiena, gatos asilvestrados y zorros. En Nueva Zelanda la usan contra las zarigüeyas. En Estados Unidos lo llevan los collares ´predacidas´ que les ponen a cabras y corderos. No salva a cabras y corderos de la muerte, pero el animal que muerde el collar ingresa en el infierno: Compound 1080 tarda en matar entre tres y quince horas. Algunos rancheros creen que un arma adecuada contra los coyotes es el brutal rifle de asalto Bushmaster.

Y luego están las trampas diversas que matan a decenas de miles de animales al año. Estas letales piezas de equipamiento no se encuentran en las bodegas de las granjas industriales. La llamada a “terminar con las granjas industriales” no afectará su uso.  

- Granjas ´ecológicas´ -

Sin embargo, oyes hablar a gente progresista de ganadería sostenible y compasiva. La idea suena verde y ética, e incita al consumo; permite a la gente comer animales y sentir que están donando a la causa animal a la vez.

Ignoran las vidas de los animales que viven libres (los seres que caminan por este planeta según los términos naturales, en los hábitats que aún no han sido cubiertos por la descomunal huella humana, que hemos ampliado varias veces criando animales para que trabajen para nosotros y sean nuestra comida). Los linces y coyotes, zorros, lobos y osos pardos están comprensiblemente tentados a comerse a los cerdos, gallinas y vacas que encuentran en sus hábitats y en los alrededores de estos. Cuanto más ´ecológica´ sea una granja (cuanto más libres se encuentren los animales dentro de los límites de la misma), más vulnerables serán estos animales de la granja ante los depredadores.

Alguien que instale una granja en un espacio abierto, o que inicie un proyecto 4-H, hallará en las fuentes de información del sector, como Sheep101.info la sugerencia de poner trampas a los coyotes o dispararles. ¿La lógica detrás? Si matamos a los animales depredadores, los animales de presa - jóvenes ciervos etc. – aumentarán en número y por tanto los coyotes que queden tendrán montón que comer sin asaltar los potreros de los ganaderos:

“La lógica detrás de la caza es que si la población de coyotes se reduce, habrá menos presión sobre el suministro natural de alimento, de modo que las cifras de animales salvajes repuntarán, proporcionando a su vez más alimento natural para la población de coyotes. Dispararles es legal en muchos sitios. Se puede disparar a los coyotes desde helicópteros y aviones.”

Si los granjeros siguen con éxito estos consejos, se puede esperar que aumente la población natural de animales de presa, avivando así los argumentos a favor de la caza del tipo “Hay demasiados ciervos”.

Los animales que viven en libertad siempre llevarán las de perder en semejante escenario.

- La salida -  

De todas las especies en la lista de especies en extinción de los últimos cinco siglos, gran parte vivía en Estados Unidos. En este país el desierto llegó a los ranchos. La polución del agua asola las tierras fiscales, donde durante los veranos pasta ganado vacuno y manadas de caballos y mulas para uso comercial. Y el fertilizante y los residuos que rezuman de las granjas de animales convierten las extensiones de bahías y océanos en zonas en que el oxígeno se halla agotado, donde se ahoga todo ser viviente atraído hacia allí.

Sin embargo, ciertos tipos de ganadería reciben la aprobación ´ecológica´ de comentaristas culinarios y medioambientales por igual. Se nos cuenta que los animales de granja comen y viven “naturalmente”, y se nos exhorta a que como consumidores así lo garanticemos, metiendo a estos animales en nuestros carritos de la compra. Algunos dicen que hay zonas donde los herbívoros han pastado desde tiempos inmemoriales, pero las vacas criadas con fines de explotación han sido impuestas en esos parajes.

Los resultados los muestra la ilustradora científica Karen Klitz.

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El pastoreo libre desplaza también a burros y caballos que vagan libremente. Así que resulta inefectivo reclamar el fin de las redadas de caballos del oeste si aún tenemos que dejar nuestros cuchillos.

Si terminásemos con la ganadería (-porque es la ganadería el verdadero problema, no el concepto de industrial-) estaríamos automáticamente iniciando la única acción que puede liberar cientos de millones de acres de ser cultivados con el fin de alimentar a animales de granjas. El uso de la tierra sería infinitamente más eficiente si nos alimentáramos a nosotros mismos con lo producido, en lugar de alimentar a animales para comérnoslos. Y podrían evitarse enormes emisiones de metano, químicos y productos de desecho.

Quienes se aceleran invocando los beneficios de las prácticas ganaderas y de pastoreo de gente que sobrevive a duras penas en África e India, podrían pararse a recordar que gran parte del agua y los biodiversos paisajes del sur global se destinan a alimento para ganado, comercializado en el mercado multinacional; y cuando las empresas promocionan los productos animales en estas regiones, aumentan la posibilidad de depender de insecticidas y de alimentos importados.

Más aún, las emisiones causadas por la ganadería, combinada con toda la desforestación y el uso de agua asociados a la misma, conllevan cada vez mayores amenazas para todos, vivan donde vivan en el planeta.

Christopher Weber y H. Scott Matthews, de la Carnegie Mellon University, hicieron un estudio en que calculan las emisiones de gas de efecto invernadero donde aseguran que “remplazar la carne roja y los lácteos con vegetales un día a la semana sería como conducir 1.160 millas menos” cada año. Esto sugiere que:

- La ganadería implica por definición una alimentación no local; y

- Un cambio a siete días a la semana ahorraría el equivalente a conducir 8.120 millas al año

Si contamos con esta energía, ¿por qué no la usamos? Ser vegano no es difícil hoy en Norteamérica, y lo correcto es emprender acciones que disminuyan los daños que causa el caos climatológico a poblaciones y especies vulnerables. Si los hábitos cambian, también las economías lo harán, disminuyendo nuestra dependencia de los enormes terrenos destinados a monocultivos intensamente fertilizados, y de centralizados sistemas de alimentación.      

También podemos presionar al gobierno para que dirija los subsidios a los cultivos destinados directamente al consumo humano, no a los cultivos cuyo destino sea la producción de piensos.

La vida en la Tierra se encuentra en un momento de inflexión, y esta vez es por culpa de los humanos. Hemos estado en guerra unos con otros y con el resto de la biocomunidad durante largo tiempo. Nos urge a todos un cese al fuego.


Lee Hall es vivepresidenta (temas jurídicos) Friends of Animals; LL.M en derecho medioambiental (2014) por la Vermont Law School; y autora de On Their Own Terms: Bringing Animal Rights Philosophy Down to Earth (2010). Léela en tuiter: @Animal_Law.
Brad Miller, de la Humane Farming Association contribuyó en la edición.

Traducción de Pepa García de Another Look to “Sustainable” Animal Farming

lisperguer:

imageAyer publicaba La Nación un artículo con recomendaciones para los que compraran o recibieran mascotas como regalo de Navidad. Para el pervertido que todavía cree que es legítimo comprar una mascota (que es, recuérdese, un cachorro separado forzosamente de su madre para generar ganancias…

Ceremonia desde el corazón — International Animal Rights Day 2011 (por animalequality)

Ministerio de Agricultura permite asesinato masivo de perros, guanacos y otras especies (vídeo por guidogirardi).

Senador Girardi convoca a rueda de prensa a animalistas y prensa y denuncia las políticas de corte nazi del gobierno, que irrespeta el derecho a vivir de los animales; en un contexto en que los medios muestran una llamativa falta de interés en la temática.

Los monjes habían pensado en exterminar a las hormigas, pero evidentemente no podían hacerlo sin una autorización judicial. En el Tribunal de la Divina Providencia, el defensor de las hormigas alegó por haber invadido sus alacenas que las hormigas, tras haber recibido el don de la vida de Dios, tenían derecho a ella y a conservarla por sus medios naturales y destacó la cultura y la presencia de sentimientos religiosos en ellas, subrayando que sepultaban a sus muertos. Señaló también el procurador que las hormigas vivían allí antes de la llegada de los monjes y no podían ser expulsadas, y que los franciscanos deberían defender su harina por medios humanos, lo que excluía la muerte. El juez falló que los monjes debían habilitar un sitio en los alrededores para vivienda de las hormigas, y ordenó que las hormigas fuesen conminadas a trasladarse a esos nuevos hormigueros, abandonando las alacenas de los monjes, lo que ocurrió.
Ley de caza es inmoral e ineficiente. Necesidad de un departamento de conversión.

[Pepa García] Aunque deficientemente, en la ley chilena se recoge mínimamente el debate que se da en la sociedad sobre el derecho a vivir de los animales. Así, el maltrato es un delito. Perros y otras especies no pueden ser sacrificados salvo en caso de rabia o peligro sanitario fundamentado. Y la aplicación está en manos de los servicios de salud.

La nueva ley de caza pretende borrar con el codo lo que ha sido aprobado en otros cuerpos legales y autorizar el sacrificio arbitrario de perros y otras especies. Por tanto la Contraloría deberá dirimir la legitimidad de esta ley.

Los ganaderos y los conservacionistas han conspirado en secreto con autoridades para llegar a este punto, en que al texto de ley solo le falta la firma del presidente Piñera (que junto con Hinzpeter estarían faltando así a la palabra que dieron a la ciudadanía).

Esta ley adolece de repugnante bajeza moral, despreciando las vidas de individuos de otras especies, sobre la base de consideraciones económicas y un falso proteccionismo.

No existen especies “dañinas”. Existe el reto de construir un mundo en que los individuos de las distintas especies puedan vivir en armonía.

Además de inmoral, una propuesta asesina es ineficiente, y no conseguiría lo que supuestamente busca, pues los depredadores seguirán naciendo y seguirán acercándose a grupos de otras especies donde encuentren alimento.

Para terminar con las agresiones que denuncian los creadores de esta ley habría que centrarse en soluciones locales, específicas para cada circunstancia.
La disminución de los ataques de perros a grupos de otras especies se puede lograr implementando políticas de control de la natalidad e instalando sistemas adecuados de cercado y vigilancia de terrenos y otros métodos que desestimulen la aproximación de perros u otras especies a grupos o individuos en situación vulnerable. Los ganaderos/conservacionistas deberían contribuir/promover/financiar activamente las políticas de control de natalidad de perros de las localidades próximas a los territorios donde agrupan a animales. Y deberían invertir responsablemente en la edificación de cercos (altos, de zarzas, etc.)  y otras adaptaciones del entorno. Se pueden iniciar programas de vigilancia intensivos, contratando personal y ayudándose tecnológicamente (cámaras de vigilancia y otros instrumentos, como el agriláser (http://www.youtube.com/watch?v=iulpw4GYjtA), que se está utilizando en lugar de la escopeta en otras latitudes como alternativa ética para ahuyentar aves, cerca de aeropuertos por ejemplo).
En estas medidas, que conducen a la solución del problema que plantean, debieran invertir quienes promueven esta ley intolerable.

El debate en cualquier caso sobre esta ley, sobre estos temas, debió siempre haber sido público, y a tiempo. Además de los ganaderos y los conservacionistas, huelga decir que otros grupos – la ciudadanía en general – tienen interés en conocer, exponer y decidir sobre políticas que afecten la vida de individuos de otras especies, con los que compartimos la existencia.
El Estado debe garantizar esta participación. Una participación que por lo demás debe hacerse sobre la base de estudios serios.  

Y el ´debate´ sobre esta ley ha dejado fuera de estudio precisamente a la especie más destructiva, la humana. Sus mejores representantes, los ganaderos, terminan con la vida de millones de animales explotados al año (contribuyendo de paso a un importante daño al medio ambiente y a perpetuar en general una cultura insensible a valores de respeto y reconocimiento del resto de habitantes del planeta). Es muy cuestionable que los intereses económicos del grupo de ganaderos deban estar por encima de los intereses de todos, por encima de un debate ético y científico sobre tan irresponsable actividad.
Tarde o temprano deberemos crear un departamento, independiente de los actuales ministerios, dominados por los ganaderos, que ayude a estos y a la sociedad en general, en el necesario cambio de cultura que se percibe claramente en el horizonte. Este departamento estudiará las posibilidades de conversión hacia una sociedad donde los animales no son recursos, donde los animales (y el planeta y nosotros mismos) reciban el respeto que merecen. 

13.- Conciencia y sensibilidad en los animales.- Columna de Edmundo Magaña

Estuve hablando con la Pepa sobre el tema de la sensibilidad en los animales, específicamente sobre el argumento utilizado por activistas animalistas, y sobre todo bienestaristas, sobre la capacidad de sentir dolor de los animales como motivo para implementar legislaciones de protección animal que reduzcan esa capacidad o el dolor mismo. He creído siempre que la capacidad de sentir dolor como argumento es en realidad débil, porque su universalidad puede hacerlo irrelevante. El dolor no es más que una experiencia sensorial desagradable, una reacción a estímulos externos que puede carecer de conciencia. Creo que el criterio decisivo para defender el derecho a la vida de los animales, y el derecho a no ser víctimas de malos tratos y explotación, es que son seres conscientes, que en este contexto quiere decir que tienen proyectos de vida, que son capaces de definir e identificar la fuente del dolor y de hacerse con una explicación sobre su motivo. La conciencia, que compartimos con los animales, es un estado cognitivo “no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad”. La conciencia es evidente en la conducta animal, mucho más allá incluso del reino de los mamíferos.

[Esto me recuerda que hace unos días, cuando tembló, salimos todos corriendo al jardín. Pero Juanito volvió un par de veces al salón a ladrarle al aire, para escapar nuevamente al exterior, creo que convencido de que la causa del temblor estaba dentro. Este es un caso muy complejo, que solo menciono al pasar.]

La operación de la conciencia en los animales se aprecia prácticamente en todo lo que hacen, y especialmente en todas las interactuaciones entre ellos y con humanos.
Los bienestaristas, y los ganaderos, creen que con eliminar el dolor físico es suficiente como medida de protección o evitación del dolor en los animales que son explotados y llevados al matadero. Pero esta idea es realmente una infamia. Tanto o más importante que el dolor físico es el dolor psicológico, que sufren todos los animales cuando anticipan o presienten o sufren la agresión, el olor a muerte, los gemidos de otros, la explotación, el tedio del encierro, la reducción de la sensibilidad, la privación de la vida familiar, las restricciones, la falta de libertad. A los bienestaristas les gusta imaginar que los animales carecen de conciencia para hacer tolerable que se los encierre y explote y mate provisto que no sufran dolor físico, como si la capacidad sensible de los animales se redujese a eso –un poco como creemos que son las plantas y como en el pasado creían los esclavistas que los negros podían sufrir dolor físico, pero no la angustia de la separación familiar ni las tenebrosas perspectivas de la servidumbre.

La vida es una experiencia única, fundamental, irrepetible, que queremos compartir con otros. Y no necesitamos matar a nadie para sobrevivir. Para defender el derecho a la vida de los animales debemos enfatizar que sufren y que saben que sufren y que ese dolor se lo infligimos nosotros mismos sin ningún motivo atendible, sin justificación, sólo para mantener la ilusión y el orgullo psicopático de que en este mundo nosotros decidimos sobre la vida y la muerte de los otros. Debiésemos recuperar la capacidad de entender que los otros son nuestra vida y que matar a un animal es matarse un poco a sí mismo.
En última instancia, el derecho a la vida que defendemos en los otros se deriva de que no queremos hacer a otros lo que no nos haríamos ni querríamos que se nos haga a nosotros mismos, porque sabemos lo que significa. No queremos que se nos encierre y someta a servidumbre, no queremos que se nos maltrate y finalmente se nos mate, cualquiera sea el motivo aducido –si acaso tenemos esa suerte. No existen motivos atendibles para quitarnos la vida. ¿Por qué querríamos eso para otros?

Defensores de los animales declaramos nuestra solidaridad con Freirina

Los defensores de los animales declaramos nuestra solidaridad con Freirina:

- La comunidad de Freirina tiene derecho a vivir en un entorno saludable.

- Tienen derecho en general a participar en la toma de decisiones sobre la implementación de proyectos que afecten a su comunidad.

- Los cerdos tienen derecho a no ser explotados [como recoge la Declaración de los derechos de los animales, aprobada por la Unesco y la Onu].

A los defensores de los animales no se nos escapa que el fin de la explotación de nuestros hermanos no debe ser una imposición; el fin de la explotación ha de originarse en un rechazo genuino de la misma por parte de los consumidores.

No obstante, un Estado hoy debe basar sus actuaciones en estudios responsables sobre el efecto de la explotación animal en el medio ambiente, la salud humana y en los mismos animales. Un Estado no puede desdeñar el debate ético que se libra ahora mismo al respecto. Y por supuesto un Estado no puede promover estos proyectos que contradicen conclusiones científicas y éticas.

- Solidarizamos con Freirina; proponemos el cierre de la megaplanta de Agrosuper; proponemos además la prohibición en lo sucesivo de implementar proyectos similares en territorio chileno.

- Repudiamos por cierto la violenta actuación parapolicial del personal de Agrosuper, que ha causado graves lesiones al activista Yahir Rojas, del Movimiento por la Defensa de Freirina. Exigimos castigo para los autores de esa brutal agresión, y de anteriores agresiones, como la perpetrada contra activistas de Eligeveganismo.

http://twitition.com/is424/

partidoanimalista:

Antes se solía pensar que los peces no sienten cuando se los captura. Probablemente esta idea se basaba en que los peces tienen sangre fría; ello en contraste con la sangre caliente de los humanos. Sin embargo, la capacidad de sentir dolor no tiene nada que ver con la temperatura del cuerpo. Según los estudios sobre la conducta de los peces y sobre su anatomía y fisiología, los peces sienten. Y pueden experimentar dolor. Esto significa que los métodos de captura y sacrificio a que se los somete son una verdadera tortura. Los peces capturados mueren por asfixia, en un proceso que puede durar minutos y hasta horas.

Las investigaciones sobre conducta estudian entre otras cosas el comportamiento de los peces después de aplicarles un estímulo doloroso. Se ha comprobado que la conducta del pez cambia después de ello: el pez esquiva el lugar del que procede el estímulo doloroso, aumenta la actividad de sus branquias y se frotará las partes adoloridas de su cuerpo contra el suelo. Otros investigadores de la conducta han estudiado la reacción de los peces que fueron alguna vez capturados con anzuelo. Se observó que evitarán acercarse a un anzuelo en el futuro. Haber sido capturado tiene para el pez un efecto negativo, entre otra cosas su apetito disminuye y descuidan la atención de sus nidos.

Los estudios sobre anatomía y fisiología muestran que los peces tienen nocirreceptores, que son receptores que detectan tejidos dañados. Estos receptores son más sensibles que los de los humanos: la piel de los peces reacciona a un estímulo 6 veces menos intenso que el estímulo al que reaccionan los nocirreceptores humanos.   

Los peces no solo sienten dolor; son seres inteligentes y sociales. Por ejemplo, reconocen a amigos y familiares entre individuos similares a ellos, aprenden unos de otros cómo evitar a los enemigos, dónde alimentarse, con qué individuos hacen mejor pareja y qué tipo de peces les conviene evitar por su agresividad. Los peces tienen también memoria de largo plazo, siendo por lo tanto un mito aquello de que la memoria de los peces es de unos segundos.

Los peces también muestran hábitos culturales, como el hábito de seguir ciertas rutas hacia zonas con alimento, o ciertos hábitos reproductivos, de descanso y de aprendizaje. Estas son características de gran importancia para el pez, como lo muestra el hecho de que cuando los peces que nacen en criaderos son puestos en libertad, el 95% de ellos morirá en una semana. El pez nacido en criadero no ha aprendido de sus congéneres como sobrevivir en la naturaleza.  

Por todo lo anterior, para el pez significa un horrible sufrimiento el proceso de captura y sacrificio al que se le somete. Antes de que el pez muera de asfixia, agonizará durante minutos u horas. Incluso puede experimentar, vivo aún, cómo le hacen una incisión y le extraen los órganos internos.

Un método que usa la industria, con la anguila por ejemplo, es hacerle una incisión detrás de la cabeza, que le corta la médula espinal. En este proceso la anguila es totalmente consciente, pues el cerebro aún recibe oxígeno. Otro método es tirar a la anguila a un baño de sal; extremadamente doloroso, pues la anguila tiene una piel muy sensible. Las heridas que le produce este baño se pueden comparar con quemaduras en la piel humana. La anguila puede tardar media hora en morir.    

Esto es la industria pesquera. Sufrimiento y muerte. 

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La ley chilena 20.380 de ´protección´ animal establece “proteger y respetar a los animales, como seres vivos y parte de la naturaleza, con el fin de darles un trato adecuado y evitarles sufrimientos innecesarios”; que las industrias “deben evitar el maltrato y el deterioro de su salud”; que “en el beneficio y sacrificio de animales deberán emplearse métodos racionales tendientes a evitarles sufrimientos innecesarios”. 

Papel mojado. Incluso desde su propia concepción bienestarista, esta ley difícilmente podría evitar “sufrimientos innecesarios” al pez, pues la captura del pez va indisolublemente unida a la asfixia.


Criterio de ´necesidad´

Esta idea de ´sufrimiento innecesario´ pertenece a un universo en que el consumo de animales es precisamente considerado necesario, el mismo universo anacrónico donde no se reconoce que los animales tienen intereses propios en su paso por el planeta. Donde el ciego interés económico impide apreciar que matar animales interrumpe sus ciclos. En esta pecera solo existe el negocio, sin espacio para la consideración moral de quienes la habitan.

La ciencia no obstante ya ha superado el prejuicio de la necesidad de consumir animales. Una dieta responsable no necesita ingredientes de origen animal, tampoco peces. Al contrario, los peces incluyen altas dosis de mercurio y dioxinas, entre otros, perjudiciales para el organismo humano.

La ciencia también advierte sobre la acción destructiva de la pesca sobre los ecosistemas.

No se pueden seguir tomado decisiones que afectan a las sociedades de peces, los ecosistemas y el propio humano sobre la base de intereses económicos, despreciando estudios y advertencias científicas, despreciando el debate moral que se está dando en la sociedad.

Algunas propuestas

El Estado debe garantizar que desde todas sus instancias se informe a la ciudadanía responsablemente sobre estos puntos. Promoverá consecuentemente las dietas sin ingredientes animales; prohibirá la publicidad y las campañas engañosas y fraudulentas. 

Prohibición de la pesca industrial y los criaderos de peces.

Prohibición de la pesca deportiva.

Se eliminan los subsidios a la pesca.

Duras penas a la contaminación de hábitats de peces.

Recuperación de zonas contaminadas.

Inicio inmediato de un proceso de moratorias y restricciones de pesca.

[…]

http://www.seathetruth.nl/achtergrond/vissenleed/

http://www.seathetruth.nl/achtergrond/sea-the-truth-bronnen/

http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1006858&buscar=20380

Do you want to make history? (por TheVeganSociety)

(vía Twitter / Defensa_Animal: Este domingo convocamos un …)
¿Tienen dueños los peces?

Senadores recurren a Tribunal Constitucional por ley de pesca

¿Qué cartas pueden tomar los animalistas en este asunto? 

Girardi:

“En gran parte de los países del planeta, en tratados internacionales, se establece que el agua, los peces, constituyen bienes nacionales de uso público. Y, quiénes son los propietarios de estos recursos? La sociedad. Cuando uno da un permiso, cuando uno da una concesión, no está dando una propiedad, está dando el uso, el usufructo de esto por un determinado tiempo, en determindas condiciones; que se pueden vender, que se pueden transar esos permisos, licencias o concesiones, pero ¿quiénes son los propietarios reales de recursos pesqueros, de los peces? Es la sociedad chilena. Y nosotros queremos poner ese punto porque nos parece que es fundamental para este y otros casos. Porque es muy distinto partir de la base de que los peces son propiedad privada de estos señores, y son dueños dueños para siempre, estos grupos económicos, pra toda la vida de nuestros peces, o que los peces son de todos los chilenos, y entonces van a ser ellos los que van a poder hacer uso y goce de estos recursos mientras la sociedad chilena así lo estime.

En los años anteriores tenían permiso de pesca, pero que no les da la propiedad sobre los peces. El que tengan permiso de pesca no quiere decir que sean dueños de los peces, es la sociedad toda la que es propietaria de este recurso natural.

Y por eso uno de los primeros temas que vamos a llevar al Tribunal Constitucional, porque nos parece fundamental para el futuro, es quiénes son los dueños de los peces, más allá del instrumento [y tenemos distintas jerarquías de instrumentos: unos son los permisos, después vienen las concesiones, y después vienen los derechos], pero aquí lo que nosotros creemos que está en cuestión es la propiedad de la sociedad chilena respecto a estos peces.

Otro de los temas que nosotros creemos que es muy importante es que aquí no hubo igualdad frente a la ley. Al asignarse este stock de peces a un grupo predefinido, los demás chilenos no pudieron participar, ningún otro grupo que no tuviera esta participación previa pudo participar y ser beneficiario de este proceso, y esto evidentemente atenta contra el artículo 19.2 de la Constitución, que establece la igualdad ante la ley, y por qué un grupo determinado va a acceder de manera monopólica a estos recursos.


Imaginando plataforma. A vueltas con la unificación del animalismo

[Pepa García] […] También me preocupa la aparente incapacidad de unirse de los distintos grupos de activistas. Creo no obstante que es posible unirse (y ello sin faltar al compromiso con la defensa del derecho a la vida y dignidad de todos los animales). Según imagino esta plataforma, es importante aceptar antes de nada que necesitamos hacer una clara distinción entre el nivel personal (si los miembros comen o no comen huevos o si llevan o no zapatos de cuero) y el nivel de activismo político. Y es a este nivel al que se interactuará dentro de la plataforma. La plataforma estaría formada por distintos grupos de trabajo (cerdos, perros, vacas, chinchillas…). Cada uno de los grupos tendrá una independencia determinada. Los activistas pro perro no intervendrán básicamente en el trabajo del grupo sobre cerdos, etc. Esto se traduce en que, aun en el caso de que hubiera miembros carnívoros en el grupo de trabajo sobre perros, por ejemplo, ello no intervendría de ningún modo en las pautas del grupo de trabajo sobre cerdos; y se traduciría en que la plataforma inequívocamente estaría trabajando por los derechos de todas las especies, sin medias tintas. Todos los grupos se verían representados. Todos sobre la base del compromiso con la defensa del derecho a la vida y dignidad de sus protegidos; del compromiso con la lucha por el fin de la explotación y maltrato a que se les somete.

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